25 de marzo 2010 - 00:00

Lúcida mutación de “El zoo de cristal”

Antonia (Pilar Gamboa) vive aferrada a su madre y a su hermano, pero cuenta con una personalidad sólida y grandes dosis de orgullo y terquedad.
Antonia (Pilar Gamboa) vive aferrada a su madre y a su hermano, pero cuenta con una personalidad sólida y grandes dosis de orgullo y terquedad.
«El tiempo todo entero (sobre El Zoo de cristal de Tennessee Williams»). Texto y Dir.: R. Paula. Int.: P. Gamboa, S. Pampín, E. Bigliardi y E. Lamothe. Espacio: A. Leloutre y M.Sendón. Luces: M. Sendón. (Espacio Callejón).

Antonia, la joven protagonista de «El tiempo todo entero», tiene algo de «hikikomori» (así se designa en Japón a aquellos adolescentes o adultos jóvenes que viven atrincherados en la casa de sus padres sin salir a la calle durante años); aunque en realidad el personaje es producto de una peculiar reformulación de «El zoo de cristal» de Tennessee Williams y de su frágil heroína, Laura Wingfield. Al igual que ésta, Antonia (Pilar Gamboa) vive aferrada a su madre y a su hermano; pero, no obstante, cuenta con una personalidad muy sólida y grandes dosis de orgullo y terquedad.

No es tímida ni minusválida como el recordado personaje de Williams y el entusiasmo que pone en cualquiera de sus actividades (escritura, chat por Internet, abordaje filosófico de toda clase de temas, etcétera) superan con creces al triste hobby de coleccionar animalitos de cristal. En cuanto a su encierro, queda claro que la joven no «huyó» de la sociedad, sino que desertó de ella por considerarla aburrida, banal y alienante.

Luego se verá que detrás de estas convicciones irreductibles -como la defensa de un tiempo libre absoluto y deliberadamente improductivo (total la que trabaja es la madre)- se esconde una aflicción que ni siquiera puede ser nombrada. Antonia tiene un gran apego por su hermano Lorenzo (Esteban Bigliardi) a quien intenta involucrar, sin éxito, en sus fantasías amorosas, mientras él le oculta su inminente viaje a España.

Entretanto, la madre (Susana Pampín), dueña de un carácter mucho más jovial y sociable que el de sus hijos, los presiona para que se independicen y a la vez comparte con ellos un vínculo entre edípico y fraterno. Este brete familiar se agrava con la llegada de un amigo de Lorenzo (Esteban Lamothe) con quien Antonia flirtea.

Las actuaciones sorprenden por su naturalidad; si bien en algunos momentos tienden a perder fuerza ante el exceso de retórica que impregna la pieza. Otros rasgos a favor: humor, sofisticación (también en la escenografía), espíritu crítico y escenas muy creíbles que parecen desarrollarse en tiempo real. Abundan las referencias pictóricas, musicales y literarias. No en vano la directora Romina Paula («Algo de ruido hace») ya lleva publicadas dos novelas: «¿Vos me querés a mí?» y la reciente «Agosto».

P.E.

Dejá tu comentario