22 de diciembre 2011 - 00:00

Luis de Guindos sabe de quiebras

El flamante ministro de Economía, Luis de Guindos, se manifestó a favor de la creación de un «banco malo» que absorba los activos financieros incobrables.
El flamante ministro de Economía, Luis de Guindos, se manifestó a favor de la creación de un «banco malo» que absorba los activos financieros incobrables.
Madrid - Luis de Guindos, de 51 años, nuevo ministro español de Economía, desempeñó su carrera en el ámbito público, como miembro del Gobierno de José María Aznar, y en el sector privado, donde sobrevivió a la quiebra de Lehman Brothers, del que fue presidente para España y Portugal.

Ahora ocupará un puesto clave en el Gobierno del conservador Mariano Rajoy, donde deberá llevar a buen puerto un exigente programa económico, que combina austeridad y reformas para enderezar la economía de un país amenazado por la recesión y castigado con un desempleo récord. Su objetivo principal será tranquilizar a unos mercados financieros escépticos ante la salud financiera de España, en plena crisis de la deuda europea.

Nacido el 16 de enero de 1960 en Madrid, Luis de Guindos dirigió la sociedad de consultores financieros AB Asesores, antes de trabajar en el Ministerio de Finanzas a partir de 1996, hasta convertirse en secretario de Estado de Economía entre 2002 y 2004.

Tras la llegada de los socialistas al poder, volvió al sector privado, presidiendo Lehman Brothers para España y Portugal entre 2006 y 2008, antes de integrarse ese año a Nomura Securities, que se había hecho cargo de los activos europeos del banco en quiebra.

Casado y con dos hijos, De Guindos es actualmente director del Centro del Sector Financiero, un organismo de estudios creado por PriceWaterhouseCoopers (PwC) y el IE Business School de Madrid. También forma parte del consejo de administración del productor de electricidad Endesa, filial del grupo italiano Enel.

«Rajoy ha lanzado un mensaje claro y diáfano: austeridad y reformas para defendernos dentro del euro», declaró a finales de noviembre en un coloquio económico organizado en Madrid.

Ese programa fue precisamente el asumido por el nuevo presidente del Gobierno en su discurso de investidura del lunes, en el que anunció nuevos recortes presupuestarios para 2012 en el sector público, de al menos 16.500 millones de euros, para intentar contener el déficit del país.

España se ha fijado como prioridad la reducción de su déficit público, apuntando a un 6% del PBI en 2011, después a haber alcanzado un 11,1% en 2009 y un 9,3% en 2010. Pero este objetivo podría no ser alcanzado, según advirtió Rajoy, que prevé 10.000 millones de ahorro suplementarios si el déficit es finalmente del 7%.

También dijo que pronto haría varias reformas, sobre todo en el sector bancario, eslabón frágil de la economía de España desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, y del mercado laboral, castigado con un porcentaje de desempleo del 21,52%, un récord entre los países industrializados.

Sobre estos temas, De Guindos ya dio a conocer sus puntos de vista. «La mitad del sistema financiero necesita una nueva ronda de reestructuración», dijo, y abogó también por la creación de un «banco malo» que absorba los activos tóxicos inmobiliarios de los bancos en una estructura gestionada por el Estado.

En cuanto al mercado laboral, se mostró muy crítico con su rigidez, considerando que «no puede ser que cuando la actividad cae las empresas despidan automáticamente a los trabajadores temporales». «No puede ser que a una empresa cuyos ingresos caen un 50% el convenio del sector le imponga subidas salariales de la inflación más dos puntos», apuntó asimismo.

De Guindos también abogó por una reforma del mercado inmobiliario, estimulando, por ejemplo, el mercado de alquileres para liquidar el sobrante de viviendas vacías.

Agencia AFP

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