1 de diciembre 2008 - 00:00

Luis Miguel marcó nuevo récord

Con voz aún sana y prácticamente el mismo repertorio desiempre, Luis Miguel convocó más público pese a la crisis.
Con voz aún sana y prácticamente el mismo repertorio de siempre, Luis Miguel convocó más público pese a la crisis.
Presentación de «Cómplices». Actuación de Luis Miguel. (Estadio Vélez Sársfield; 27 al 30 de noviembre).

Luis Miguel es uno de esos tanques que sólo de tanto en tanto entrega la industria de la música y que los empresarios festejan sin preocuparse demasiado por entender el fenómeno. Hace tiempo que el bolero dejó atrás su moda y el fervor del público. Sin embargo, desde aquella tremenda explosión del mexicano haciendo esos repertorios, nunca más dejó de estar en el deseo de las mujeres de toda América Latina y de muchos otros lugares del mundo.

En nuestro país acaba de romper su propio récord con cuatro funciones consecutivas en la cancha de Vélez -en 2005 habían sido tres- y siempre con convocatorias gigantescas. Pero prácticamente en eso concluye la sorpresa de este cantante que ha alcanzado un muy buen piso y que puede mantenerse en el candelero sin mayores novedades.

Su nuevo disco es la excusa para la gira; y, por cierto, a lo largo de los 90 minutos de concierto aparecen algunas de las canciones de ese álbum, como «Tu imaginación» en la apertura, «Bravo amor bravo» o «Si tú te atreves». Pero el cantante sabe que la gran mayoría de esas admiradoras de diferentes edades, aunque predominan las de la franja 30-45 años; y, por cierto, escasísimos hombres, quieren volver a escuchar como siempre, como ya tantas veces, las mismas canciones que lo hicieron exitoso: boleros de Armando Manzanero, hits como «Suave», «Hasta que me olvides» o «Será que no me amas», y muchos otros títulos que se van sucediendo inclusive en formato de popurrí.

Una banda numerosa y muy profesional con coro incluido. Un escenario acorde con las circunstancias aunque no especialmente deslumbrante -con dos pantallas laterales relativamente discretas-.

Algunos cambios de ropa que arrancan con un sobrio traje negro. Una voz que se mantiene sana y un dominio del show que lo convierte en un artista incuestionable, y una propuesta que no se excede más allá de lo necesario -inclusive, anuló dos canciones de la lista que estaba pautada originalmente y no hubo bises, seguramente algo molesto porque el sonido no las tenía todas consigo-. Eso es Luis Miguel. Eso es lo que le alcanza y le sobra para mantenerse en lo más alto de la afecto popular, lo que le ha permitido, sin ser un revolucionario en lo artístico, ocupar un lugar difícil de igualar en el negocio del espectáculo.

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