Lula y Rui Falcao harán viajes por el país buscando conectar otra vez al partido con los movimientos sociales y con su base histórica, mientras en el Congreso las dos bancadas tratarán de unificar el discurso y la acción en defensa del Gobierno, resistiendo la agenda conservadora con propuestas que apunten a superar las dificultades económicas.
"No existe PT sin Dilma o sin Lula, ni viceversa", dijo el expresidente, llamando a los petistas a la unidad ante la coyuntura que se agravó con la filtración de parte de la delación premiada del constructor Ricardo Pessoa, de la empresa UTC.
Lula consideró tan grave como la filtración selectiva a la ofensiva del Tribunal de Cuentas de la Unión para rechazar la prestación de cuentas públicas relativas a 2014. A diferencia de lo que había hecho días antes, Lula evitó criticar al Gobierno e hizo una firme exhortación a la defensa del mandato de Dilma.
"Salimos fortalecidos de este encuentro para reaccionar a la ofensiva conservadora. ¿Cómo puede haber este alboroto porque hubo una donación legal de 7,5 millones de reales a la campaña de la Presidenta y ni se habla de la donación de 8,3 millones de reales a la campaña de Aécio (Neves)? Vamos a reaccionar a los ataques y a la agenda conservadora del Congreso, que votará la reducción de la mayoría de edad penal en la Cámara (baja), mientras el Senado discute cambios al presal", dijo el lunes a Brasil247 el líder de la bancada de diputados del PT, Sibá Machado.
Según el líder oficialista en Diputados, José Guimaraes, Lula y Rui Falcao viajarán por el país "recordando los logros de estos doce años para las audiencias que vienen siendo intoxicadas por la ola de denuncias del 'Lava Jato', que selecciona filtraciones para perjudicarnos".
Lula consideró grave la coyuntura y admitió que el panorama se deterioró en las últimas horas, pero trató de animar al partido, asegurando que el PT puede salir fortalecido si es capaz de comunicarse con la sociedad y los movimientos sociales.
Insistió en la necesidad de explicar el ajuste fiscal como una necesidad del momento que garantizará la recuperación de la economía y la continuidad de los cambios sociales.
Lula desayunó ayer con el presidente del Senado, Renan Calheiros, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
En un momento en el que la oposición retoma la bandera del juicio político a Dilma, el PMDB es una suerte de fiel de la balanza. Una eventual salida de la presidenta Dilma Rousseff abriría el camino para que asumiera el vice, Michel Temer, de quien Calheiros no es precisamente un fiel escudero.
| Agencia Brasil247 |


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