Rubén Albarrán, el líder del grupo mexicano que volvió a enloquecer a los fans porteños con un repertorio especialmente pensado para celebrar su 20 aniversario.
«Gira 20 años, 20 ciudades». Actuación de Café Tacuba. (Luna Park, 6 de junio).
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«Gracias por estar aquí y por no asustarse con la influenza», dijo a poco de comenzar su concierto en el Luna Park el cantante Rubén «Cosme» Albarrán. Es que esta gira de Café Tacuba ha estado signada por la gripe AH1N1. Y no precisamente porque son mexicanos, sino porque los países por los que debían pasar en el comienzo de esta gira los sorprendieron con medidas restrictivas para las concentraciones masivas. Así, hasta el momento fueron postergadas o reprogramadas las actuaciones de San Salvador, Caracas, Bogotá, Quito y Lima; y la tournée, hasta el momento, lleva sólo tres fechas de las 20 que terminarán siendo: La Paz, Santiago de Chile y ahora Buenos Aires.
Con este plan, que los llevará por capitales de América y Europa y varias ciudades mexicanas, y sin disco nuevo para presentar (el último publicado es «Sino», de 2007), Café Tacuba salió al mundo a festejar sus 20 años con la posibilidad de repasar, aunque con su estilo actual, canciones de diferentes épocas. «Las flores», «Amor divino», «Eres», «Chica Banda», «Ingrata», «Rarotonga», «No controles», «Alarmala de tos», «Labios jaguar», «Puntos cardinales» y «Bicicleta» fueron algunas de las canciones que formaron parte de esta nueva actuación argentina.
Con ese repertorio enloquecieron a una multitud de seguidores incondicionales, en un Luna Park que no llegó a colmarse pero mostró una nutrida concurrencia. A esos fans les gusta el estilo rústico de canto de Albarrán, el sonido duro y reiterado de guitarras «al palo», los «ostinati» rítmico-melódicos que no siempre salen de las máquinas pero que siempre lo parecen, la «violencia» auditiva que arrojan los parlantes, lo aparentemente salvaje y espontáneo del modo de tocar y cantar. Los Tacuba no responden a los modelos de los «cantantes a la moda». Lo suyo, entonces, está evidentemente en lo que suena y en lo que muestran sobre el escenario. Y allí podrá disfrutarse o no de su particular estilo: algo de rap, algo de ska, algo de punk, algo de folklore regional, pero nadie podrá cuestionar su entrega, ni el profesionalismo con el que presentan su show (esta vez, con abundante parafernalia de pantallas de última generación), ni la seriedad con que están encarando esta gira aniversario.
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