17 de julio 2009 - 01:06

Macri, en conflicto con japoneses

Mauricio Macri
Mauricio Macri
La sanción de una ley, que Mauricio Macri ha pedido a la brevedad a su bloque, promueve por estos días la movilización del Gobierno de Japón, que ha enviado al cónsul de ese país a entrevistarse uno a uno con los legisladores porteños.

A pesar de la baja actividad de la Legislatura por la prevención de la gripe A, el cansancio poselectoral y las inminentes vacaciones de invierno (que comienzan mañana), Shigeru Iida tiene el privilegio de ser atendido en cada uno de los despachos en los que ha pedido cita. Está interesado en que Buenos Aires regularice la estada de la comunidad de su nación en el Parque Tres de Febrero, donde se encuentra el conocido Jardín Japonés, con su casa de té y restorán de sushi, en la intersección de Figueroa Alcorta y avenida Casares. El lugar cuenta con un viejo convenio nunca ratificado por el ex Concejo Deliberante, que además -si se considera vigente- venció el mes pasado.

Macri quiere sellar un nuevo contrato con la Fundación Cultural Argentino Japonesa, que mantiene el predio dentro de los bosques de Palermo y tiene como una de sus misiones «cuidar la imagen de la comunidad Nikkei en la Argentina y ser dignos representantes y difusores de la cultura del Japón en la Argentina». Pero el PRO necesita al menos catorce votos de la oposición para alcanzar la mayoría de dos tercios (40 votos) que exige ese tipo de leyes. Al parecer, hasta ahora ni oficialistas ni opositores le han podido explicar al cónsul las complicaciones de la política porteña para sancionar una norma que parece tan sencilla.

Lo cierto es que Macri envió un proyecto de ley para pactar que el Jardín Japonés siga funcionando pero con el precio de la entrada que fije el Gobierno de la Ciudad, la gratuidad para menores de 12 años y tal vez un canon. Los diputados quieren aumentar las contraprestaciones si van a permitir que en el espacio público y contraviniendo ordenanzas vigentes se realicen allí actividades comerciales como el restorán. De eso ya estuvieron conversando el kirchnerismo y también el macrismo con el cónsul Iida. Mientras tanto, la fundación tendría no sólo derechos adquiridos por su permanencia por cerca de 20 años en el lugar, sino que además, por las actividades que realiza -cursos, exposiciones, etc.- y la conservación del lugar a cargo de la fundación que preside Kazunori Kosaka, el propio Gobierno porteño lo declaró «bien de interés histórico-artístico nacional» y también de «interés turístico».

Sin embargo, por ahora el macrismo no tiene los votos si el proyecto no amplía las condiciones de uso por parte del Jardín Japonés, aun considerado en la actualidad un punto de interés del turismo internacional.

En principio el paseo estuvo a cargo de la ex Municipalidad de Buenos Aires hasta 1978, cuando una ordenanza aprobó el primer convenio con la Asociación Japonesa en la Argentina y se le autorizó la venta de plantas, postales y otros artículos para obtener dinero para mantener el predio. Años después otra norma autorizó la construcción de la casa de té. Más tarde, en junio de 1989, la Municipalidad hizo un nuevo convenio con la Fundación Cultural Argentino Japonesa que nunca se ratificó, para otorgar por 20 años el uso del lugar.

Además Macri busca también renovar la concesión al Club de Amigos, que ocupa otra parte del Parque Tres de Febrero y que tiene un convenio que vencerá en tres años. Pero la institución demanda una inversión de u$s 2 millones para renovar las instalaciones y sólo estaría dispuesta a gastar ese dinero si le aseguran que permanecerá 20 años más.

Las dos normas forman parte de un paquete que PRO mantiene en observación porque se trata de leyes que no tendrían aprobación sin acordar con los opositores, ya que el oficialismo no reúne mayoría en el recinto y todas necesitan mayorías especiales.

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