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Macri dispara la tensión en el Peronismo Federal
Mauricio Macri visitó ayer a cadetes de la Policía Metropolitana junto a Gabriela Michetti y Néstor Grindetti.
El diputado-empresario parece haber adherido así al veto de Eduardo Duhalde para que Macri se convierta en el candidato presidencial no peronista de quienes se reivindican como el auténtico peronista. Pero el ex presidente no es el único que impulsa un sordo rechazo al jefe de Gobierno porteño. Los peronistas del entrerriano Jorge Busti ni siquiera consideran portador del gen PJ a De Narváez, muchísimo menos a Macri, quien cosecha el apoyo del misionero Ramón Puerta y del salteño Juan Carlos Romero.
Otro importante pilar de la resistencia antimacrista, sobrio y disimulado, es el santafesino Carlos Reutemann, quien el año pasado salió espantado a rechazar el apoyo del PRO santafesino a su candidatura a senador. Ese desliz le costó el cargo al jefe del macrismo en Santa Fe, Marcelo Muniagurria, quien había manifestado el apoyo de su partido a la propuesta del Lole.
Disculpa
Para calmar la interna, ayer De Narváez salió a disculparse públicamente por su intento de despegarse de Macri, a quien había tildado de «bipolar y derechoso», pero el cruce dejó resquemores en el PRO.
De Narváez se retractó luego de que se lo reclamara toda la primera línea macrista, compuesta por el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el secretario de Gobierno, Marcos Peña, y el jefe del bloque de diputados nacionales del PRO, Federico Pinedo. «Quiero expresar mis disculpas más sinceras a Mauricio Macri y al espacio del PRO en su totalidad», señaló De Narváez, y agregó: «Mis declaraciones de ayer tienen poco que ver con el estilo político y de vida que nuestro espacio promueve y que yo intento aportar a diario a la política de nuestro país».
A través de un comunicado difundido en Twitter y por su equipo de prensa, el titular del partido Unión Celeste y Blanca, también dijo que valoraba el «camino transitado junto a Mauricio hasta el 28 de junio» aunque hizo hincapié en el punto que los diferencia: «Él es un dirigente del PRO y yo un dirigente justicialista».
«Le he transmitido estas palabras a Mauricio, pero dado el rol que los dirigentes cumplimos ante la sociedad, creo necesario hacerlo públicamente para enmendar mi equivocación y contribuir a recuperar la senda de diálogo y el consenso que la Argentina necesita», remarcó De Narváez.
Finalmente, sostuvo que «sin duda, los días que vendrán» y «más allá de las posiciones políticas» los ven a ambos «del lado de los que quieren terminar con el autoritarismo, la crispación, la corrupción y el socavamiento de las instituciones».
De inmediato, Marcos Peña señaló que el macrismo acepta las disculpas públicas, por lo que la polémica quedaba «cerrada».


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