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Macri ensaya con línea A cómo controlar los subtes
Mauricio Macri
Macri salió a explicar ayer su primera medida tras la toma del servicio, aclarando que el cierre del subte tiene por finalidad «mejorar la calidad y la seguridad del servicio» en una línea cuyos vagones tienen, en algunos casos, 100 años de antigüedad, y destacó que la adecuación técnica llevará «un mínimo de 15 días y un máximo de un mes y medio, dos meses».
El jefe porteño explicó que los trabajos para renovar los trenes más antiguos de la red de subtes se realizarán durante el verano porque «disminuye la cantidad de usuarios de la línea, que de los 100 mil habituales pasan a 70 mil».
La medida fue confirmada por Macri a pocos días de que la Legislatura porteña convirtiera en ley el traspaso del servicio de subterráneos y Premetro de la órbita nacional a la Ciudad de Buenos Aires.
Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gabinete porteño fue más optimista e intentó calmar sobre todo a los vecinos de Flores y Caballito: «El reemplazo de los vagones de la línea A se hará lo mas rápido posible y en verano para molestar lo menos posible a los vecinos».
Explicó que para reemplazar este servicio durante el tiempo que permanezca cerrado, el Gobierno porteño pondrá «micros escolares» que realizarán el mismo recorrido, como hicieron durante el paro de 10 días de los trabajadores del subte. «Los vagones están más como reliquia y museo que para estar andando. Hay que sacarlos de las vías», sentenció Rodríguez Larreta.
Lo siguió Juan Pablo Piccardo, quien también recordó que esos coches de madera «tienen que salir de circulación, ya no son aptos para circular. Por la seguridad de la gente y operativa, no se pueden tomar riesgos», dijo y agregó que «los 95 coches de madera serían reemplazados por 45 vagones nuevos que ya están en el país y están en proceso de reacondicionamiento, más 25 o 30 coches usados, que están en condiciones de circular».
Pero aunque el macrismo reaccionó rápido para explicar la situación a los vecinos, el frente sindical, en especial los metrodelegados de Roberto Pianelli ya amenazan en desatarle otra pesadilla al Gobierno porteño.
«Nadie se opone a que se renueve nada, pero poner esos trenes en línea no lleva tres meses, lleva como mucho 24 horas; las vías, que son el lugar más sensible, se cambiaron en la línea A hace tres años a la noche y para eso se abría el ramal una hora más tarde, en vez de a las 5, a las 6 de la mañana» dijo Pianelli.


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