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Macri, obligado a reorganizar estrategia. Desafío para Sanz
• LA ELECCIÓN CLAVE AYER EN CAPITAL

El escenario no fue el que imaginó Macri para la Ciudad y mucho menos el que necesitaba para la campaña presidencial que se inicia desde hoy. De hecho, anoche hasta presentó su primer spot de campaña, mechado con el festejo, para algunos forzado, del triunfo por poco más de 3 puntos sobre Martín Lousteau. Los problemas a enfrentar de ahora en más no son pocos para el PRO. Algunos, unos cuantos, pudieron verse reflejados en la radiografía que dejó la elección de ayer.
•Lousteau festejaba anoche en medio de un fervor que no tenía su par en el búnker del PRO. Era obvio: la diferencia de poco más de 3 puntos marcó varios errores que cometió el macrismo en el distrito y que les pesarán también en la campaña presidencial.
El voto radical fue clave en la elección de ayer. También el voto histórico de Elisa Carrió en el distrito que no se apartó y siguió firme en el balotaje. Tras dos décadas de malversación de propuestas en el distrito, era previsible la tentación a pensar que el voto UCR ya estaba más que disperso y sin dueño.
Buena parte de ese voto giró por estos años hacia boletas macristas. No es un descubrimiento que el PRO es una suerte de nube de meteoritos que recibió escombros de estallidos varios: el del radicalismo, el peronismo expulsado por la debacle del PJ en el distrito y luego los desaguisados del kirchnerismo y la UCeDé.
Cuando en este turno electoral apareció un candidato con algún poder de seducción, a pesar de haber sido hasta ministro de Cristina de Kirchner, el voto radical se acomodó en buena parte detrás de Lousteau. Cuando llegó la opción dura, como la de ayer, se encolumnaron en el candidato que tanto Ernesto Sanz, como Elisa Carrió indentificaron como propio.
En es sentido, la diferencia entre la estrategia local de confrontación entre PRO y ECO y la sociedad a nivel nacional con Cambiemos, claramente no le jugó a favor al macrismo local y confundió a electores. Ya hay alarmas sobre el impacto que ese efecto pueda tener también en las PASO nacionales.
•Sanz tiene mucho más para pensar sobre su futuro que hasta ahora. El resultado de ayer y el sentido del voto radical es un dato que no puede evitar, aunque intente no chocar demasiado con Macri en las PASO presidenciales de Cambiemos. Un sobre esfuerzo de entusiasmo en la campaña de Sanz puede provocar, la Ciudad lo demostró, una complicación en la carrera presidencial de Macri. Los porcentajes de la elección de Cambiemos del 9 de agosto pasaron de ser el reflejo de un buen acuerdo con la UCR y la Coalición Cívica a un posible dolor de cabeza. En ese sentido, las PASO de ese grupo dejaron anoche de ser un juego.
•Lousteau fue implacable en la elección de ayer en lo que ahora se conoce como el corredor Rivadavia; ganó en más de la mitad de las comunas de la Ciudad, en el centro y la zona sur, donde el peronismo pudo haberle aportado algún voto, pero que no quita mérito al triunfo de Lousteau. Ése fue el reducto radical de toda la vida. En la campaña, el candidato de ECO casi tuvo que arreglárselas en soledad, aunque contó con ayudas. A pesar de los cascotazos, Enrique Nosiglia también probó que puede llevar adelante alguna elección en el distrito.
•Deberá desde hoy el PRO reprocesar los errores en el armado de la elección porteña en la que, errores de encuestadores aparte, debió haber ganado al menos por una diferencia de 10 puntos sobre Lousteau (el PRO superó el 64% en el balotaje de 2011) para servirle a Macri de plataforma de lanzamiento eficaz para la campaña que enfrenta desde hoy. Subestimar el voto radical en la Ciudad fue un error de peso. Rodríguez Larreta eligió a un peronista como Diego Santilli como compañero de fórmula sin pensar en dos elementos clave: la simpatía con Gabriela Michetti de buena parte del electorado y la cantidad de radicales que votan al macrismo en la Ciudad. Hernán Lombardi, el ministro de Cultura, hubiera sido mucho más eficaz en manejar la memoria de los radicales porteños
•Macri no pudo lograr hasta ahora una elección que le sirva para relanzar su campaña presidencial. Santa Fe no lo fue, tampoco Córdoba y el triunfo de Mendoza es tan radical que al PRO le cuesta facturar allí su participación en el éxito.
El resto de la campaña que le queda por delante lo hará más dependiente del radicalismo (con el que tiene acuerdos locales, así como también los tiene Sergio Massa) en las provincias del norte y también en Buenos Aires. La campaña allí dependerá casi exclusivamente de la figura de Macri y lo que aporten los socios.


