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Macri-Sanz, un pacto que incomoda al peronismo K
DE LA POLARIZACIÓN A LAS "VENTAJAS" DISCURSIVAS. EL RIESGO SOBRE EL PLAN PRIMERA VUELTA Y LA TESIS "NUESTRO" QUIJANO
Máximo Kirchner, Daniel Scioli y Florencio Randazzo
•Polarizar con Macri. Esa variable es, según la mirada de dirigente del PJ, La Cámpora y el sciolismo, un lado en principio ventajoso porque, según un referente juvenil, "nos permite poner sobre la mesa los logros de estos 12 años porque lo conseguido corre peligro si Macri es presidente". Un planteo similar empezó a explorar el sciolismo que antes del acuerdo martilló sobre la ida de cambio que expresa el jefe de Gobierno porteño como una idea de que "tirará por la borda" medidas como la AUH o la recuperación de Aerolíneas Argentinas. Sobre ese punto hay cierto consenso aunque con reservas: en sectores K , entienden que para polarizar con Macri, lo ideal sería poner enfrente a un dirigente ultra K que, para agitar la interna oficial, no serían "ni Scioli ni Randazzo".
•El 40 a 30. El pacto Macri-UCR (en cuyo horizonte más allá de las manifestaciones primaristas de Sanz se adivina una fórmula acordada entre el porteño y el mendocino, una costura que se atribuye a Emilio Monzó, el operador PRO que incidió más en la juntada de Gualeguaychú que históricos estrategos de la UCR) pone en peligro una numerología del peronismo K que apuesta a que el oficialismo obtenga unos 35% en las PASO, pegue un estirón para superar los 40% y, con una oposición diversificada, ningún rival supere el 30% con lo que se aplique el balotaje modelo Menem-Alfonsín. "Antes nos preocupamos por darle manija a Macri, ahora tenemos que rezar para que Massa no se siga cayendo", alerta un funcionario que suele pasar por Olivos citado por Máximo K. La estadística es gráfica: en septiembre, el voto opositor estaba parcelado en tres ofertas de entre 14 y 25 puntos: UNEN, Macri y Massa. UNEN implosionó y el tigrense, sometido a un proceso de desfleque económico y político -le regatean fondos para la campaña y empezó la estampida de dirigentes- entró en una pendiente. La polarización que, en un punto parece ventajosa, en ese aspecto se recorta como negativa porque dinamita la tesis del triunfo en primera vuelta.
•Un Quijano. ¿Cuánto radicalismo habita en el universo K? Gerardo Zamora, con su Santiago del Estero, acuerdos con caciques territoriales, el FORJA de Gustavo López y el sector moroísta de Leopoldo Moreau porque su hija, Cecilia, camina con Massa. Un planteo osado sugiere que Cristina de Kirchner, a la hora de diseñar la táctica electoral, meterá a un radical en la fórmula, un Hortensio Quijano en la variable nostálgica del primer peronismo o un Julio Cobos según el déjà vu de 2007. Lejos de en esa interpretación voceada por un operador K, Florencio Randazzo habló ayer del acuerdo Macri-UCR y apuntó a votante radical. "Miles de radicales que creen en las ideas de Yrigoyen y Alfonsín nos acompañarán en las urnas" dijo vía Twitter. Scioli, que hace un tiempo transita el imaginario del mano a mano con Macri, se paró en esa vereda y dijo que "cuando se unen en contra de, las cosas nunca salen bien". Más duro estuvo su jefe de campaña, Alberto Pérez: "Lo único que le faltaba a Macri para ser De la Rúa era aliarse con el radicalismo: tiene el apoyo de Cavallo y López Murphy, fue exitoso con las bicisendas en la Capital".


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