19 de agosto 2015 - 00:20

Macri se cierra y arma nuevo croquis para cazar votos

Mauricio Macri recorrió ayer obras porteñas. Esta vez fue en Puerto Madero junto con Guillermo Dietrich, donde la Ciudad construye una terminal para combis que trasladan pasajeros al conurbano bonaerense.
Mauricio Macri recorrió ayer obras porteñas. Esta vez fue en Puerto Madero junto con Guillermo Dietrich, donde la Ciudad construye una terminal para combis que trasladan pasajeros al conurbano bonaerense.
 El macrismo hace equilibrio entre la autonomía del PRO y los beneficios que le aporta el acuerdo con los radicales en provincias y para la presidencial. El propio Mauricio Macri quiere continuar manteniendo una imagen de novedad y pureza política de su partido, mientras apoya los candidatos locales que, en abrumadora mayoría, le fueron acercados por el radicalismo tras el trajinado acuerdo que bordó Ernesto Sanz.

Eso hará Macri hoy y los próximos días en el norte argentino, zona clave dentro un croquis ideal donde se divide el trabajo para recolectar los votos que garanticen el ingreso al balotaje.

Macri dio la orden de no distraerse, en público, de esa estrategia de división del país en zonas de trabajo. Hacia cada punto envía a sus hombres de confianza y recién después alinea estrategias con el radicalismo. Las órdenes finales se darán la semana próxima en la Capital Federal. Será durante una reunión con el núcleo más cerrado del comité de campaña del macrismo, sin radicales. Allí se fijará la división del país en zonas que deberán atacar cada grupo de enviados.

•El macrismo mantiene al mismo tiempo otro frente en el que también debe mostrar equilibrio: el diálogo con algunos sectores del massismo. No es novedad que el propio Sergio Massa habilitó a intendentes propios a llevar la lista presidencial de Macri para salvar el territorio. Más allá de esas realidades municipales, el resto del discurso macrista se mantiene con la misma dureza: "Los únicos acuerdos que puede haber son sobre políticas públicas y para el futuro. Antes del balotaje, que hable quien quiera, pero no hay acuerdos", decía ayer un jefe macrista a este diario.

El mensaje, que se ratificará en la reunión de campaña de la semana próxima, será: "Votar a Massa es votar oficialismo". De todas formas, nada suena, por ahora, a definitivo.

•Algunos macristas tendrán menos pruritos que otros para manejarse en campaña junto con sus socios radicales. Emilio Monzó, por ejemplo, fue uno de los negociadores con el radicalismo del acuerdo que se terminó sellando tras la Convención de Gualeguaychú (además de haber aguantado en medio de críticas internas el argumento de la necesidad de cerrar algún acuerdo que atrajera votos, mientras Jaime Durán Barba ordenaba mantener al PRO en estado puro). Monzó hoy irá con Macri a Tucumán para apoyar a José Cano para la elección a gobernador del domingo y se quedará en la provincia a coordinar fiscales y elección. Monzó, además de los candidatos que el PRO baje a cada provincia, será los ojos de Macri en esa provincia y también Jujuy, Salta y Catamarca. La relación con la UCR no es la misma en cada una de esas provincias. Se reconoce, a pesar de las fotos organizadas para hoy, que Tucumán y Jujuy son las áreas más ásperas de esa sociedad con el PRO.

• Otro caso es el de Federico Pinedo, que recibió instrucciones de hacerse cargo de la "zona centro". En Córdoba apuntará a seducir el voto peronista anti-K. En Santa Fe, la relación del macrismo con el radicalismo es conflictiva y dividida. Buenos Aires quedará en la misma área, pero allí el PRO, tras la buena elección de María Eugenia Vidal, comenzará a recostarse más sobre su candidata local que hasta ahora.