10 de febrero 2009 - 00:00

Macri, Solá y De Narváez intentan fusionar diputados

Horacio Rodríguez Larreta
Horacio Rodríguez Larreta
-Francisco, te espero mañana (por hoy) o miércoles para hablar con Felipe (Solá) y ponernos de acuerdo.
-Mauricio, sabés que podés contar conmigo, voy a estar ahí.
-Bueno, te propongo que nos juntemos acá en Bolívar
-sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- cuando Felipe vuelva de Mar del Plata.
-Yo también vuelvo de la costa. Voy a estar en Miramar y General Madariaga. Pero preferiría que lo hagamos en un lugar público, no podemos seguir con la lógica de encuentros políticos a puertas cerradas.
Mauricio Macri telefoneó ayer a Francisco de Narváez para cerrar la primera cumbre bonaerense del PRO en 2009. Tal como quería el diputado peronista de Unión Celeste y Blanco, el mismísimo jefe de Gobierno porteño asumió en persona las negociaciones para lanzar el frente macrista en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país.
Pero, no sólo el lugar del encuentro fue ayer materia de discusión entre los operadores de Macri, De Narváez y Solá, quienes mantuvieron frenéticas negociaciones desde las 8.30 de la mañana para definir los aún borrosos términos de la reunión.
Decididos
Con Solá, más propenso a dilatar la fecha del encuentro, Macri y De Narváez eran ayer los más decididos a cerrar cuanto antes un acuerdo electoral en la provincia de Buenos Aires. La jornada arrancó con un desayuno entre el jefe de Gabinete macrista, Horacio Rodríguez Larreta, y el diputado Esteban Bullrich, flamante armador capitalino de De Narváez. Básicamente, allí se discutió el tenor de la cumbre. No estaba claro si Macri, Solá y De Narváez celebrarían un primer encuentro protocolar para expresar su predisposición al diálogo o si se llegaría a la reunión con un programa político, económico y social definido para la provincia de Buenos Aires.
La única certeza era que en ese primer acercamiento no se trataría el orden de los candidatos en la boleta electoral, un asunto que desvela tanto a Solá como a De Narváez, más por sus ambiciones 2011, -el ex gobernador quiere ser presidente y el diputado aspira a ser gobernador-, que por las necesidades inmediatas, ya que las encuestas los animan a ambos.
Ante la imposibilidad de definir un programa de gobierno en común en tan poco tiempo, el gesto más nítido que pudieron acordar Macri, Solá y De Narváez fue la decisión de unificar sus bloques en la Cámara de Diputados, para dar así nacimiento a un polo legislativo opositor de una envergadura numérica similar al de la Coalición Cívica y la UCR.
Solá, tras su éxodo del kirchnerismo, armó un bloque propio que cuenta con otros siete diputados PJ comandados por el peronista cobista Enrique Thomas. Todos funcionan en interbloque con Unión Celeste y Blanco de De Narváez. Ahora, el plan es que ese colectivo se fusione con el PRO que lidera Federico Pinedo en el Congreso. «Desde ya que avalamos las negociaciones que Solá está impulsando con De Narváez y el macrismo en la provincia de Buenos Aires. Vemos con mucho entusiasmo la posibilidad de unificar nuestros espacios», confirmó ayer Thomas a este diario desde Mendoza.
«Ojalá (Solá) acceda a la reunión, va en sintonía con lo que él venía haciendo, creo que los Kirchner sacaron el aire a la política y nosotros tenemos que ir por el camino contrario, hay que abrir las puertas, las ventanas, hay que dejar que entren desde todos los sectores», se ilusionó también De Narváez.

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