4 de octubre 2016 - 00:14

Macri-Temer: debut para la foto

GIRA INCLUYÓ TAMBIÉN PARAGUAY. PROTESTAS AFUERA DE LA RESIDENCIA NO COMPLICARON LA VISITA. EL RELATO DEL ASADO - El presidente de Brasil estuvo en la residencia de Olivos. Hubo advertencias a Venezuela, apoyo al proceso de paz en Colombia y la reafirmación de un camino común para Brasil y la Argentina. Fue, en realidad, una visita para que el argentino le mostrara apoyo.

Achuras. Mientras Mauricio Macri le explicaba a Michel Temer la esencia de la parrilla, afuera de la Residencia grupos que protestaban contra el brasileño lanzaban ratas hechas con virulana, toda una artesanía.
Achuras. Mientras Mauricio Macri le explicaba a Michel Temer la esencia de la parrilla, afuera de la Residencia grupos que protestaban contra el brasileño lanzaban ratas hechas con virulana, toda una artesanía.
Una advertencia a Nicolás Maduro sobre el cumplimiento de las normas del Mercosur, el abrazo al proceso de paz en Colombia y la promesa de reforzar el camino conjunto y fortalecer la relación comercial. Todo eso anunciaron ayer el brasileño Michel Temer y Mauricio Macri en la conferencia conjunta que dieron tras su encuentro en la residencia de Olivos. En los papeles, esas intenciones fueron bastante más allá que el verdadero contenido que tuvieron las conversaciones entre ambos y sus gobierno durante las horas que Temer estuvo en Buenos Aires.

El presidente de Brasil, en realidad, no vino ayer por ninguno de esos temas; tampoco para acordar avances en la negociación entre el Mercosur y la Unión Europea (casi una utopía en medio de tantas asimetrías entre los bloques que viene alargándose desde fin de los 90), sino buscando legitimidad en la región con gobiernos que no le compliquen el discurso. Paraguay tuvo su turno para lo mismo durante la tarde.

Macri hizo todo lo que debía para recibir en un ambiente controlado al presidente del principal socio de la Argentina en el mundo, aunque los problemas de la economía que pusieron en jaque a Brasilia impactaron aquí en la producción con efectos que aún se siguen sintiendo. Por eso se organizó una cumbre dentro de Olivos, con asado incluido. Hasta allí llegó Temer después de haber aterrizado en Aeroparque con el avión de la presidencia de Brasil.

Hubo dos reuniones centrales en esta visita: la de Macri con Temer y otra de Susana Malcorra con José Serra, el canciller de Itamaratí que ayer dejó más definiciones que su jefe.

Temer llegó a Olivos a las 12.30. Tras el encuentro hubo asado. El brasileño estaba impresionado con el despliegue que se hizo sobre la parrilla y, aunque en Brasil el tema es tan costumbre como aquí, tuvieron que darle precisiones técnicas sobre las achuras, tema en el que no parecía preparado.

El brasileño demostró en el trato con Macri que guarda formalidades que Dilma Rousseff nunca hubiera utilizado. Ella acostumbraba llamar "querida" a Cristina de Kirchner, aunque nunca se hubiera confirmado oficialmente que sintiera cariño hacia la presidente argentina. Temer se dirigía ayer a Macri como "señor presidente Macri, vuestra excelencia", incluso cuando las costillas de ternera comenzaron a circular por la mesa. Una antigüedad, consideraron los macristas que, además, tuvieron que ponerse corbata obligados por el protocolo que abraza Temer.

Macri le entregó a Temer todos los gestos que el brasileño vino a buscar, pero sin dejar de medirlo continuamente como un político en problemas que dentro de un año y medio va a elecciones presidenciales y de aquí a ese momento puede tener problemas muy graves en su camino. Al final estaba recibiendo a un presidente que tiene 13% de apoyo a poco de haber asumido en medio de un cambio institucional con coletazos de corrupción que pueden impactarlo también a él en cualquier momento.

"Tudo bem, tudo joia y tudo legal", ensayó Macri sobre su relación con Temer.

Afuera de Olivos, un grupo protestaba: "Fuera Temer, golpista", mientras lanzaban sobre la vereda ratas hechas con virulana. No fue demasiada bulla; de hecho tuvieron que suspender otra protesta que estaba programada en la Plaza de Mayo.

Luego vinieron las definiciones. "Creemos que el camino para integrarnos al mundo es desde el Mercosur. Es una gran posibilidad que se nos abre en proximidad geográfica", dijo Macri.

"Tenemos que trabajar en conjunto no sólo para fortalecer el Mercosur; también para flexibilizar un poco las reglas", dijo Temer. Serra explicó después la teoría del plan B: es decir, avanzar en conjunto en negociaciones con otros bloques y si no se puede, cada uno por su lado.

Macri le puso algún pero a esa posición: "En ese camino, nos tenemos que cuidar", dijo y aclaró que la Argentina sostiene las negociaciones en bloque.

Sobre Venezuela hubo una advertencia común aunque sin hablar de expulsión: "Que cumpla con los requisitos del Mercosur", dijeron, aunque después Serra aclaró que si eso no sucede, la Argentina puede asumir la presidencia temporal del grupo.

El cuanto a Colombia, no hubo medias tintas: "Buscamos una opción de paz en Colombia. Los máximos esfuerzos y deseos es que llegue a buen término la paz. Esto es útil para Colombia y para todos los estados de América del sur", apoyó Temer. Poco después ya estaba volando hacia Asunción.