22 de diciembre 2008 - 00:00

Macri, sin votos para impuestazo ni Presupuesto de año electoral

Mauricio Macri
Mauricio Macri
La campaña política anticipada, el incumplimiento de pactos que llevó adelante su propia tropa y el intento inoportuno de un nuevo impuestazo dejaron a Mauricio Macri sin posibilidades de que se apruebe el Presupuesto para 2009, justo para el año electoral. Es decir, PRO fracasa en encontrar cinco votos de aliados que le permitirían la aprobación de la ley más importante, la ley de leyes, que requirió en su primer año de mandato y que venía atada a una modificación tributaria también de consideración.
La situación deja al macrismo más debilitado en la Legislatura, donde protagonizó el episodio de doble voto que a su vez agudizó la interna dentro de su propio campamento, una puja que se reavivará durante 24 horas más, que son con las que cuenta PRO para llegar algún acuerdo que le permita mañana, ya fuera de cronograma, votar un Presupuesto más que modificado en el recinto. Ese camino, sin embargo, tiene un obstáculo mayor: como el trámite no es el tradicional, el macrismo se vería obligado a reunir 40 votos -14 más de los propios- para habilitar con mayoría especial el tratamiento de alguna iniciativa sobre tablas.
No bien presentado el proyecto de Presupuesto, el conjunto de la oposición -el kirchnerismo, el ibarrismo, la Coalición Cívica, el socialismo, la izquierda y el telermanismo- le rechazó a Macri la aplicación de nuevos tributos o aumentos de Ingresos Brutos como lo había planteado. Después, el propio Gobierno porteño dio de baja a algunas propuestas como la aplicación de Sellos al consumo con tarjetas de crédito o a los contratos de servicios como medicina prepaga, internet o TV por cable, todas propuestas fáciles de rebatir en boca de opositores en campaña.
Pero, la semana pasada Macri -o mejor dicho, Gabriela Michetti- intentó seducir al bloque de Elisa Carrió, que en la Legislatura conduce Enrique Olivera, anunciado que no presentaría un convenio que dejaba en manos del Gobierno nacional el control y la expansión de los juegos de azar de la Ciudad de Buenos Aires, un negocio de miles de millones de pesos sobre el cual Macri cedía con la excusa de obtener $ 170 millones más en el Presupuesto. Pero los «carriosistas» agradecieron el gesto y, a cambio, no sólo siguieron rechazando la suba de impuestos con letra del candidato Alfonso Prat-Gay, sino que le piden ahora que imponga un impuesto a la actividad lúdica donde la Ciudad no lo cobra.
El kirchnerismo, ante la dimisión de ese pacto que labró el asesor y amigo de Macri José Torello -ex titular del Instituto del Juego de la Ciudad-, redobló la embestida contra el oficialismo que en Capital Federal es PRO. Ahora dice el titular de la bancada, Diego Kravetz: «Desde un principio nos opusimos a los aumentos de impuesto, como lo hicimos del ABL, lo que decimos del juego es que Macri pelee la autonomía, pero que no diga que está en contra de la actividad, porque nunca lo ha demostrado».

Propuesta propia

Ayer mismo, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, admitió ante las radios que «había un principio de acuerdo que ya estaba establecido, pero se cayó. No aprobarán el Presupuesto».
De tres aliados que tiene Jorge Telerman en la Legislatura, uno, Alejandro Rabinovich, presentó una propuesta propia de Presupuesto que le bajaba más de $ 1.000 millones de ingresos al Gobierno porteño para el año próximo. En principio, lo acompañaba parte de la oposición, pero al momento de presentar despacho, el viernes pasado, no hubo adhesiones. El propio Telerman les habría dicho que intenten un acuerdo para no poner no mortificar en demasía a Macri. Ayer, Rabinovich aseguró: «Si están de acuerdo con nuestra propuesta que ya la hicimos pública, que voten con nosotros». Casi un imposible que el Gobierno de la Ciudad termine avalando un Presupuesto prestado. También Olivera ayer -en una jornada de cruces telefónicos entre oficialismo y oposición- ofertó un proyecto de la Coalición para que el macrismo lo analice en el recinto. Casi una chicana de campaña. Ahora, la Coalición insistirá en gravar el juego, mientras que la bancada de Aníbal Ibarra presentó un despacho de minoría, pero con respecto a la reforma tributaria, pidiendo que se ponga un impuesto a la transferencia de los jugadores de fútbol y se grave a los call centers, entre otras medidas.
«Me parece una irresponsabilidad de la oposición negarle una herramienta como el Presupuesto a un Gobierno que obtuvo 60% de los votos», protestó el macrista Alvaro González, titular de la Comisión de Hacienda.
Lo cierto es que el viernes pasado, cuando la comisión debía emitir un despacho para sancionar hoy, desde Bolívar 1 -sede gubernamental- el mensaje fue «o nos votan lo que mandamos o nada». Esa referencia ya hacía mención a un Presupuesto con unos $ 500 millones menos de ingresos que los originalmente calculados.

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