Macri vs. Massa, un arrebato que precipita la temporada electoral

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• VIDAL ARMÓ LISTA DE UNIDAD
Más que táctica, el Presidente se arrebata contra el tigrense, que atrae munición de Carrió. Unidad con fórceps en el PRO bonaerense. La carrera de los “me gusta” entre protocandidatos. El factor Matanza.

 Orbital, Mauricio Macri dice, cada tanto, lo que piensa de Sergio Massa. Sin filtro: sin detenerse en que es su principal socio en el Congreso y el álter ego político de María Eugenia Vidal en la provincia. Macri dice de Massa lo que no suele decir de otros. Y lo dice con la inquina con que no suele hablar de otros. Ni siquiera de los K.

"Hablar por hablar hace mucho mal", tiroteó desde China, donde participa de la cumbre del G-20. "No es bueno que hablemos en el aire. Sobre todo aquellos que tienen vocación de tener responsabilidades importantes, como sería el caso de Sergio Massa", dijo el Presidente, incómodo por una propuesta del tigrense para restringir importaciones.

La metralla presidencial contra Massa ocurre en un contexto tóxico. Casi en simultáneo, Elisa Carrió difundió fotos de Massa con el excuñado de Ibar Pérez Corradi, detenido por el triple crimen. Hace tiempo, la jefa de la Coalición Cívica tiene al diputado como blanco móvil. En la provincia, se viralizó un dicho sobre la dirigente. "Lilita les pega a todos los que se perfilan como candidatos: a Cristina, a Scioli, a Jorge Macri y a Massa". Un veloz repaso de archivos valida, siquiera en parte, esa tesis.

En Gobierno, sin embargo, niegan que la queja de Macri y el álbum de Carrió se vinculen. Y, menos aún, que tengan una lógica política que anticipe lo que hace tiempo se da por hecho: el fin de la tregua entre el PRO y el Frente Renovador, cuya piedra angular es el acuerdo para co-administrar la Legislatura bonaerense, con el massista Jorge Sarghini como presidente y el vidalista Manuel Mosca como vice.

Ese pacto está, desde que se firmó, en crisis. Pero resiste las tempestades. En estas horas, Vidal saldrá de la zona gris que mantuvo hasta ahora con el plan de fragmentar La Matanza y ese episodio puede dinamitar la convivencia con el massismo, ensayar un encuentro más sólido con Margarita Stolbizer -el autor de la división matancera es Marcelo "Oso" Díaz, diputado del GEN que habita el ala filomassista del entorno de Margarita- y declarar inaugurada la temporada electoral.

Mesa PRO

Esta semana -o a más tardar la otra- Vidal será proclamada como presidenta del PRO bonaerense, partido que estaba intervenido. El trámite lo encaminó Federico Salvai y tiene varios anexos interesantes. Uno refiere a que sienta en la mesa chica del partido a tres dirigentes que reportan a Emilio Monzó, el jefe de la Cámara de Diputados, el crítico más intenso dentro del planeta Macri. Por el monzoísmo aparecen Sebastián García de Luca, vice de Rogelio Frigerio en Interior, la diputada Silvia Lospenatto y el diputado Marcelo Daletto.

En ese espacio, que anima la "pata peronista" macrista, se debatió sobre si integrar o no la mesa de conducción del PRO, donde se concentran todas las terminales del macrismo bonaerense: los intendentes, ministros como Salvai y legisladores. Hay otro dato puntual que puede leerse en clave electoral: Vidal le cedió la vice del partido a Jorge Macri, pero puso en el tercer escalón a Esteban Bullrich, el ministro de Educación que suma millaje y guiños para ser el candidato top de Cambiemos en la provincia en 2017.

Bullrich, según un paper que circula en Casa Rosada, es el postulante con más potencial de los varios que se miden en la provincia -Facundo Manes, Carolina Stanley, Jorge Macri y Elisa Carrió, entre otros- y el que presenta indicadores más saludables. Y da un panorama duro sobre el primo Jorge: "Recibe parte de la positiva de Mauricio pero toda la negativa". El gesto de Vidal de ponerlo tres en la estructura del PRO apunta a darle alguna de las certezas que pide Bullrich para salir a caminar la provincia. "Esteban quiere que le digan qué va a ser porque si no, no es fácil salir a jugar contra un Macri", explica un macrista.

Ese Macri es Jorge, que consiguió una magia mundana: que la ley que prohíbe doble cargo en la provincia excluya al Grupo Bapro, donde tiene oficinas como presidente a la vez que gobierna el municipio de Vicente López. En la atmósfera virtual del PRO siguen, como un duelo a sangre y fuego, la guerra de "likes" entre Jorge y Bullrich: el ministro trepó a los 300 mil "me gusta" en Facebook mientras Macri anda por 200 mil. El intendente lanzó, para ganar visibilidad, una campaña web en celulares y smartphones. "Hola, soy Jorge Macri, me gustaría que me conozcas", invita.

A Bullrich lo tironean desde Capital para tener una carta para el caso de que Martín Lousteau se saque el ropaje de embajador PRO y vuelva a competir a la Ciudad. "A la mujer le prometió que eran sólo dos años", soplan sus confidentes, que los quieren acá mientras la galaxia política sigue atenta sus gestos. A esa coreografía hay que sumar a Matías Lammens, el presidente de San Lorenzo, que aparece en el radar de las legislativas porteñas pero rechaza los convites del PRO para que sea su candidato como rechazó, antes, una butaca en el Banco Ciudad o ser legislador.

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