Mauricio Macri, ayer al presidir la reunión del gabinete porteño en el Teatro Colón, junto a Horacio Rodríguez Larreta (izq.), y Marcos Peña (der.). En la jornada, el jefe de Gobierno pidió por nota una entrevista con Cristina de Kirchner.
El macrismo descalificó ayer el temario del llamado al diálogo que formuló el Gobierno nacional a los partidos políticos de la oposición, mientras, de todos modos, se mantenía a la espera de ser convocado y aceptar el encuentro. Por su parte, Mauricio Macri pidió por nota a la Casa Rosada una entrevista personal con Cristina de Kirchner (ver nota en pág. 6).
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Anoche, en el macrismo esperaban que se concretara el llamado a la mesa del diálogo por parte del ministro Florencio Randazzo para tener precisiones sobre quién debía ser el representante partidario en ese encuentro, pero rechazaban que el llamado presidencial se acotara sólo a la discusión de la reforma política. En cambio, el titular de la bancada PRO, Federico Pinedo, reclamaba una agenda que contenga los temas económicos y sociales para debatir con el oficialismo. De todos modos, el diputado explicó que «en principio sí» asistirían -de ser invitados- a dialogar con el Gobierno a pesar de las diferencias sobre los aspectos de la convocatoria.
«Somos dialoguistas y nos sentamos con quien sea para hablar de los temas de la Argentina», dijo el diputado en diálogo con este diario. Pinedo, sin embargo, consideró como «una burla» que el Gobierno llamara a los partidos políticos para «hablar de internas abiertas» y que «los temas económicos y sociales los discuta con Hugo Moyano». El diputado de PRO consideró que esa actitud «es un retroceso de la democracia» y que «es un chiste» porque «en la democracia los que hacen acuerdos y gobiernan son los representantes del pueblo, no los sindicatos y empresarios. Hay un sistema coorporativo y está la democracia, que ha sido superador, pero vamos a ver si ésa es la convocatoria del Gobierno o no». Por la tarde de ayer el titular de la bancada PRO en Diputados difundió un comunicado referido a la convocatoria en el cual sostuvo que «si el diálogo se va a limitar a la reforma política, entonces no se va a ocupar de los problemas de la gente. El diálogo con los representantes del pueblo tiene que incluir los temas que se van a discutir este año: superpoderes, retenciones, coparticipación del impuesto al cheque, devolución a las provincias de los recursos de la ANSES y política de servicios públicos».
De todas maneras, a pesar de las críticas, en PRO aseguraron que se sentarán a la mesa de discusión a la que aguardaban ser invitados. En principio, si el llamado se realizaba, tal como se difundió, a los titulares de los partidos políticos con representación parlamentaria, acudiría por PRO José Torello. El asesor del Gobierno porteño se manifestó en el mismo sentido de Pinedo, pero consideró que en el marco de la reforma política que se debate, «la prioridad es la boleta única, con la cual se terminan todo tipo de trampas que pudiera haber en el cuarto oscuro, como el voto cadena». En el macrismo también consideraron que podría acudir Pinedo como representante partidario en caso de que el llamado se hiciera a los titulares de las bancadas de la oposición.
También de Unión-PRO, Francisco de Narváez aseguró que «está siempre dispuesto a dialogar, pero no a perder el tiempo», y consideró que «comenzar con la reforma política es faltarle el respeto a la gente», en sintonía con Pinedo y Torello. Igualmente, De Narváez admitió que concurriría a la mesa de diálogo -invitación que rechazaron otros partidos, como el radicalismo y la Coalición Cívica- a pesar de no coincidir en la agenda que se difundió ayer, que estaría acotada a los temas referidos a una reforma política.
«La Presidenta dijo que convocaría a un diálogo social, económico y político», se quejó el empresario.
El bonaerense reprochó que «las prioridades del país hoy son resolver el hambre de millones de argentinos, la emergencia sanitaria, la inseguridad, el aumento de los precios y el conflicto con el campo».
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