27 de junio 2014 - 00:00

Maduro en jaque: surgen nuevas disidencias dentro del chavismo

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, inició una cacería contra referentes históricos del chavismo que cuestionaron su capacidad de liderazgo y la transparencia de su gestión. Las reiteradas críticas revelan una profunda división interna en el PSUV.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, inició una cacería contra referentes históricos del chavismo que cuestionaron su capacidad de liderazgo y la transparencia de su gestión. Las reiteradas críticas revelan una profunda división interna en el PSUV.
Caracas - Nuevas críticas internas a la conducción del presidente venezolano, Nicolás Maduro, que se sumaron a las realizadas anteriormente por referentes históricos del chavismo, demostraron ayer que las disidencias en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) están más extendidas de lo que se creía.

La tensión en el seno del oficialismo ya es imposible de disimular: tras el demoledor cuestionamiento al presidente realizado por el exministro de Planificación Jorge Giordani, se sumó el miércoles Héctor Navarro, exministro de Energía de Hugo Chávez, quien salió en su defensa, y ayer otro peso pesado del chavismo, Rafael Isea, exministro de Finanzas durante la administración del fallecido gobernante.

Éste calificó de "gravísimo error" el trato dado por la dirección del PSUV a dirigentes del oficialismo sancionados por sus cuestionamientos. "No se debe confundir la crítica con conspiración, ni la lealtad con sumisión", escribió en su cuenta en Twitter.

"Imagino ahora a los miembros de las direcciones regionales y municipales del PSUV guardando silencio ante las fallas, o a los miles y miles de funcionarios honestos callados ante los abusos, la corrupción y las fallas, sólo por evitar ser expulsados del partido o perder su trabajo", remató Isea.

Aunque los defensores de Maduro, e incluso el propio mandatario, trataron de presentar estas expresiones como las palabras de personas motivadas por su ego o dispuestas a poner de rodillas a la revolución bolivariana, las declaraciones evidenciaron un cisma profundo en el oficialismo, una división que algunos observadores esperaban desde la muerte del líder bolivariano en marzo de 2013.

"¡No tiene justificación ninguna de los ministros para que vengan a estar sacando cartas para destruir la revolución, para justificar sus culpas, sus errores! ¡Exijo máxima lealtad a todos los dirigentes de la revolución!", exclamó Maduro en un acto el miércoles a la noche, al reclamar algo que, a las claras, no logró ganar con su gestión, blanco de denuncias de ineficiencia, desmanejo económico y corrupción tanto por parte de opositores como de chavistas. "¡Hay que ver el peso histórico que llevo sobre mi espalda para que además venga alguien a meterme una puñalada en plena batalla contra los enemigos de la patria!", se quejó.

Las proclamas de fidelidad del mandatario venezolano, a las que se sumó el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien reprochó a los chavistas que "ponen cargas explosivas a la Revolución", siguieron al inicio de la purga oficialista.

La semana pasada, Maduro relevó del cargo de ministro a Giordani -ideólogo del control de cambios impuesto hace once años y quien luego lo criticó en una carta pública por su falta de liderazgo y por hacer concesiones a sectores capitalistas- y el miércoles, a través de la dirección del PSUV, cesó de su cargo partidario a Navarro -quien le había exigido que se comportara "como un estadista"- y envió su caso al tribunal disciplinario de la fuerza.

Desde la oposición, la interna del chavismo, que a fines de julio debe renovar las autoridades partidarias, es vista como un resquebrajamiento por la precariedad del liderazgo de Maduro".

"Desde el mismo momento en que Chávez lo ungió, empezaron ya las rivalidades y las fricciones", manifestó el secretario adjunto de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramón José Medina. El gobernador de Miranda, Henrique Capriles, expresó que el oficialismo considera la honestidad y la rendición de cuentas como un delito. "¡Que alguien pida que rindan cuentas y hable de honestidad es delito! ¡El cambio es tener un Gobierno honesto!", afirmó.

Agencias EFE, AFP y Reuters,

y Ámbito Financiero

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