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Maduró a tiempo
Una vez que se superaron aquellos primeros hitos -caminar, correr, primer diente, comer solos, aprender a ir al baño- el crecimiento parece más lento, menos notable. Hasta que de golpe uno se da cuenta cuánto han crecido, qué independientes son para un montón de cosas. Abstraerse del día a día permite esa visión.
Cuando el International Rugby Board trajo a su plana mayor para el cierre del exitoso Mundial Juvenil que se disputó en la región Litoral en 2010, se organizó un almuerzo con diez de los periodistas más calificados del rugby porteño. En un ameno intercambio de ideas, conceptos y pareceres de manera informal, ellos destacaban el crecimiento del rugby argentino. Si bien el Plan de Alto Rendimiento no tenía más de un año y medio, para nosotros que los vemos cada tanto, notamos el crecimiento. Ustedes en el día a día puede que no lo noten, decía Mark Egan, uno de los que mucho han hecho por nuestro rugby desde el seno del IRB en Dublín.
Lo mismo repetía Bernard Lapasset, el francés que lidera el Board, otro amigo de nuestro rugby. Invertimos en el rugby argentino porque creemos en su potencial, en lo que le pueden dar al rugby mundial.
Pues bien, el niño ya camina solo, no necesita ayuda para ir al baño y es capaz de sorprender a todos con su adultez. Lo que costaba ir viendo ya es realidad. Hoy, el rugby de Los Pumas está maduro.
Desde hace un tiempo que se viene escribiendo -aquí y en todos los medios que se ocupan del rugby- de lo larga y complicada que sería esta temporada 2012. Con doce internacionales, quince contando los tres del Sudamericano (que distinguen al jugador con un cap) los objetivos pasaban por mejorar el juego, redescubrir una identidad y buscar instalarse en el altísimo nivel del rugby. La temporada incluía tres partidos con Francia, dos ante Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, más un partido con Italia, Gales e Irlanda.
Durante siete semanas, el neozelandés Graham Henry fue un consultor de lujo; Los Pumas cambiaron algunos conceptos claves, sobre todo una mayor ambición de ataque y la simpleza de jugar lo que ven en cada momento. Los actores de este nuevo juego fueron una mezcla de jugadores consagrados en Europa con la cantera argentina que viene trabajando duro en los Plares y en Los Pampas XV.
Ejemplo de esto es el caso de Martín Landajo. Uno de once profesionales en el nuevo sistema que arrancó la UAR este año se ganó el puesto de medio scrum. Contra Gales, su apertura fue Nico Sánchez, ex compañero en Los Pampas, un equipo clave en la actualidad de Los Pumas, y en su segunda temporada en el rugby francés.
Ver como Sánchez se calzó la 10 con aplomo, teniendo a dos de, quizás, tres de los mejores aperturas de la historia del rugby argentino en la cancha, fue una gran confirmación del progreso del rugby argentino. Si sintió la presión, no se notó porque se equivocó poco y nada. Tomó la pelota a la carrera, sobre la marca, distribuyó bien y se dio el lujo de patear tres drops: dos entraron.
Esta gira requiere de triunfos para validar que el camino recorrido; ratificar que lo que se está haciendo es correcto. Con un equipo muletto se le ganó a Italia y a Francia en junio, pero también se cayó estrepitosamente contra los galos. Después vino el Rugby Championship y el nivel del equipo más allá de un empate y cinco derrotas fue por demás positivo.
Quedaba llevar a Europa ese buen rugby, ratificar el buen momento y lograr triunfos que apuntalen esto. Saber cuando faltaban 10 minutos, o quizás un poco más, que el triunfo era de Los Pumas fue un placer para el alma.
Ver como Gales, siempre difícil en su magnifico coliseo de Cardiff, se quedaba sin opciones porque Los Pumas los dejaron tirados por el piso, agotados por su propia incapacidad ante un equipo plantado y seguro, fue un gran momento; histórico. Sobre todo para los jugadores que se merecen lo que están viviendo.
Será Francia este sábado y luego el viaje a Dublín donde no se ganó nunca en el tercer sábado de la gira. No por ganarle a Gales hay que creer que ya está. Phelan y el equipo lo saben; ya demostraron que tenían hambre y el foco está claro: jugando bien más cerca estarán de ganar.
El 2 de febrero de 2009 comenzaron formalmente a funcionar los Centros de Alto Rendimiento; en 2010 viajaron Los Pampas a Sudáfrica por prime-ra vez; el año pasado se pasó a cuartos de final en el Mundial y se confirmó la invitación a sumarse al nuevo Rugby Championship. En cuatro días se jugará el onceavo test-match del año y se puede ser optimista con ganarle a un buen equipo francés que se comió crudo a una Australia cada vez más perdida.
Si uno se separa un poco del día, entenderá que, como con los hijos, el rugby argentino en el altísimo nivel está creciendo. Está cada vez mejor y como nunca, pone a quienes lo disfrutamos, orgullosos. Como nos pasa con nuestros hijos y sus logros.


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