Magia de los balances apuntaló ayer la suba

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Finalmente, parece que el interés de los inversores aumentó. Nada excepcional, pero al menos se alcanzaron a realizar operaciones con poco más de 1.130 millones de papeles en el NYSE. Para esto hicieron falta seis ruedas consecutivas de suba y que ayer el Dow trepara un 1,44%, a 10.363,02 puntos. En primer lugar, tuvimos la noticia dr que Grecia pudo realizar una colocación de deuda en condiciones más favorables que lo esperado, que se montó al buen balance de Alcoa conocido tras el cierre del lunes, y la optimista perspectiva presentada por Chevron. Para el mediodía, el casi 1% que ganaba el euro apuntalaba la suba de los commodities, disparando la acostumbrada cadena alcista sobre las empresas vinculadas a ellos (trepaban un 2,7%) apenas por encima de los papeles financieros, en tanto lo más fuerte de la operatoria se concentraba sobre Intel y Google. Un factor adicional que parece haber contribuido a la preferencia que hubo por las acciones fue la no demasiada buena colocación de bonos del Tesoro, que apenas consiguió un 3,1 ofertas por cada título ofrecido y que derivó en la suba de la tasa de los títulos a 10 años al 3,114% anual. Que sin lugar a dudas se privilegió el riesgo lo demostró al cierre el 3,4% que ganó el índice Russell 2000, que engloba las empresas más pequeñas del mercado. Más allá de cualquier cosa, la verdad es que la jornada resultó ser una apuesta a los balances que luego del cierre difundían Yum Brands, pero por sobre todo Intel. Esta última no desilusionó a los que la siguen y reportó el mejor trimestre de ganancias en sus 42 años de historia. ¿Fue una fiesta? Sí, pero con pocos invitados. Casi sin darnos cuenta, el Dow llegó ayer a colocarse apenas un 1% del punto en que arrancó el año.

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