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Magistratura: larga pelea por presidencia 2016
Rodolfo Urtubey y Claudio Bonadio
Un triunfo en primera vuelta de Daniel Scioli le habría facilitado al kirchnerimo repartir lugares de poder con la oposición en el cuerpo colegiado antes del cambio de administración.
El desempeño del frente Cambiemos obliga ahora a recalcular las estrategias y le termina de limitar las chances al oficialismo de incidir en designaciones clave para las cuales precisa de 9 votos cuando actualmente tiene 7.
El bloque oficialista intentaría ahora adelantar la discusión sobre las autoridades de la Magistratura y avalar que en 2016 el organismo sea presidido por el académico Daniel Candis.
La oposición, bajo la consigna de que Mauricio Macri tiene chances de ganar el balotaje, apunta a que las autoridades se voten en diciembre cuando ya habría un nuevo representante del Poder Ejecutivo que terciaría en favor de este bloque. En ese caso los candidatos más taquilleros serían el abogado Miguel Piedecasas (de llegada directa a Ricardo Lorenzetti) y el juez Leónidas Moldes.
La tercera via desarrollada durante la semana pasada sería el desembarco de la abogada Adriana Donato, que integra el bloque opositor pero que también tiene buena relación con la titular del organismo, la jueza Gabriela Vázquez quien, por cierto, en el último tiempo ha sostenido diversos desencuentros con el académico Candis.
Además de la presidencia del organismo, la oposición pretende discutir sobre la secretaría general y sobre el cargo de administrador general del Poder Judicial.
Más allá de la disputa por los cargos, tanto en el campamento de Cambiemos como en el del Frente para la Victoria prima la idea de que la Magistratura que viene tendrá una composición más favorable a la negociación, rasgo que se desprende de la posibilidad de que el senador Rodolfo Urtubey llegue al organismo en representación de la Cámara alta junto con la también peronista Sigrid Kunath, que aspira a una silla en la Magistratura.
Un abismo de diferencia con los perfiles que hoy por hoy ostentan los senadoresPablo González y Ruperto Godoy quienes, por cierto, nunca terminaron de conocer los vericuetos que regulan la actividad en la calle Libertad. Godoy tiene un estilo más dialoguista pero en las últimas semanas ha sido vilipendiado en la prensa por el juez federal sanjuanino Miguel Galvez que tiene un predicamento interesante en el ambiente de los jueces gracias a los numerosos saraos que ha organizado en su terruño cuyano.
Estrategia
El kirchnerismo por ahora se encamina a dejar la Magistratura sin ningún avance en sus últimos conflictos con jueces.
Claudio Bonadío, Néstor Montezanti y Luis Armella observan con interés el calendario y aspiran a que este le juegue en su favor para eludir duras acusaciones en su contra. En tanto los jueces de la Casación Gustavo Hornos, Eduardo Riggi y Juan Carlos Gemignani están denunciados por su desempeño jurisdiccional. Este trámite lo tiene el senador radical Angel Rozas. En cambio los otros tres casos están en manos del kirchnerimo. Hay un lugar común: todos los expedientes registran movimiento, incluso el correspondiente a Rozas.
Esto podría deberse tanto a la presencia en el staff del senador radical de un secretario dedicado a cuestiones de lesa humanidad como también a un probable interés del juez Luis Cabral que no le perdona a Gemignani que haya expuesto su bajo rendimiento como subrogante en la Casación Penal federal en cuanto a la firma de resoluciones.
En el caso de Riggi la situación es más áspera porque ya acarrea un llamado a indagatoria por su rol en el caso Pedraza por un supuesto pedido de coimas en el cual todos los imputados han sido procesados. Un combo que incluye exjueces, agentes de inteligencia y sindicalistas.
Este hecho divide a la Casación entre quienes esperan algún tipo de gesto de Riggi (tiene sus tramites jubilatorios ya resueltos) y quienes insisten con su continuidad en el máximo tribunal penal.

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