Cuando en los primeros minutos de la rueda el Dow trepaba más del 0,47%, ya estaban más que claros los problemas en torno al «precipicio fiscal», donde a medida que pasa el tiempo, demócratas y republicanos parecen endurecer cada vez más sus posiciones, en lugar de buscar un acuerdo. Esto permite sacar este tema de la ecuación de lo ocurrido ayer, cuando el Promedio Industrial cedió un 0,46% a 12.965,6 puntos, pero no explica el porqué de la suba mañanera. Para esto podemos escudarnos en las últimas encuestas electorales japonesas (la diferencia entre el LPD y el DPJ se está estrechando y el Nikei toco el máximo en siete meses), el esperado y demorado pedido de auxilio español a la Comunidad Europea, la decisión griega de comenzar a recomprar sus títulos (si la Argentina hubiese hecho algo tan sencillo como esto, muy distinta sería hoy su historia) y datos de los gerentes de compra del Viejo Continente (bien España, mal Francia, y el promedio en línea con lo esperado mostrando una contracción económica menor a la preestimada) y China (menos de lo esperado, pero los mejores en siete meses) que apuntalaron las Bolsas asiáticas y europeas.
Si algún elemento puntual precipitó la caída de la acciones en Wall Street éste parece haber sido el índice ISM que evidenció una inesperada contracción en la economía, pero aun considerando que es la cuarta merma de los últimos seis meses (la idea que esto fue por el debate del «precipicio» es un dislate temporal) cuesta pensar que haya sido algo más que un «disparador» de un mal humor que ya estaba subyacente. Desde el año 1900 el S&P 500 ganó en promedio un 1,36% y subió el 69% de las veces en diciembre (el mejor mes del año). Que los datos sirvan para comprar.
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