Si el termómetro bursátil del mes -y el semestre- no da valores demasiado fríos (en relación con todo lo que se estuvo atravesando en la economía global), la «sensación térmica» que barre la superficie instala una realidad desapacible para las carteras. Faltando la rueda de hoy para cerrar junio, sólo el Bovespa y Shanghái están con saldos negativos; los demás, pueden anotarse con pequeños números a favor. En el semestre, nada más que cuatro índices acusan porcentuales en contra (y esto también confirma al «termómetro»). Sin embargo, el andar se hace cada vez más dificultoso, sin rumbo cierto y con una introducción sumamente alicaída, para la segunda mitad del ejercicio. En el caso del Merval, la cuenta de junio -con la baja de ayer- lo deja en la cornisa, y según le vaya hoy. En cambio, el saldo semestral está sellado con un rebaje que fluctúa en el 8%, hasta el momento.
En la sesión de la víspera surgió la contracara de los «datos buenos» -en la economía del Norte- jugando los «datos malos» y en una sucesión que ya cae en el plano de lo humorístico, jocoso si se quiere. Pequeña baja en el Dow -del 0,2%-, también en varios de Europa, y el Bovespa cerrando junio en franca pendiente con merma de ayer del 0,9%. En el recinto local, otra rueda donde se neutralizó -antes que activarlo- al mercado y defendiendo como se pudo. Cayendo en menos de $ 28 millones de efectivo nuevamente, se aguantó al índice para derrapar solamente el 0,5%. Con 27 alzas, por 41 papeles bajando, final en los 2.268 puntos y estando muy cercano al inicio de mes, dejando a junio como un período en blanco. La «sensación térmica» barrió la tarde. Y la Bolsa, friolenta.
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