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Malta: el Papa se reunió con víctimas de pederastia
Las misas de Benedicto XVI en la isla de Malta fueron multitudinarias. En ese país, el 94% de la población profesa la religión católica.
Uno de ellos, Lawrence Grech, aseguró al término del encuentro haber quedado «impresionado por la humildad del Papa. Asumió sobre sí mismo todo lo causado por otros. Fue muy valeroso. Nos escuchó individualmente, oró y lloró con nosotros».
La reunión, que marcó el viaje del Pontífice a Malta, duró veinte minutos y se celebró en la capilla de la Nunciatura, en la localidad de Rabat.
Tras rezar todos juntos, el Papa habló una a una con las ocho personas. Según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, se mostró profundamente conmovido por las historias que le narraron y expresó «su vergüenza y pesar por lo sufrido por las víctimas y sus familias».
El Pontífice les aseguró que la Iglesia «está haciendo y continuará haciendo» todo lo que esté en sus manos para investigar las acusaciones, «para llevar ante la Justicia a los responsables de los abusos y para adoptar medidas efectivas orientadas a salvaguardar a los jóvenes en el futuro».
Benedicto XVI reiteró con esas palabras su línea de «tolerancia cero» para los casos de pederastia y, en el espíritu de su reciente carta a los católicos de Irlanda, rezó para que todas las víctimas de abusos experimenten «curación y reconciliación, permitiéndoles seguir adelante con renovada esperanza».
El encuentro se produjo en un ambiente de «serenidad y sin tensión», dijo Lombardi, y tras él, las ocho víctimas manifestaron su «satisfacción».
Lawrence Grech, de 37 años y uno de la decena de muchachos del Orfanato San José, de Santa Venera, que sufrieron abusos desde 1980, explicó que dieron las gracias al Papa y se sacaron gran peso de encima, una pesadilla que nos ha turbado durante años». «Antes dije que quería disculpas, pero fue porque estaba enojado. Ahora mi cólera pasó y estoy satisfecho de mi encuentro con el Papa. Continuaré con mi batalla, no contra la Iglesia sino contra la paidofilia», añadió.
Ésta fue la tercera vez que el papa Joseph Ratzinger se reúne con víctimas de abusos sexuales, pues ya lo hizo durante sus viajes a EE.UU. y Sídney (Australia), en abril y julio de 2008. Sin embargo, en esta ocasión el gesto revistió un carácter especial, dado lo grave de las acusaciones al Vaticano de ocultamiento de casos, y que éstas han llegado a tocar la figura del propio Pontífice.
En Malta, según datos de la Iglesia Católica, 45 sacerdotes han sido investigados por abuso de menores. De esos 45 casos, 19 fueron declarados «sin fundamento», mientras que 13 siguen abiertos.
Cuatro sacerdotes fueron sometidos a proceso canónico, declarados culpables y reducidos al estado laical, y otros dos ya murieron.
El viaje a Malta tenía como objetivo conmemorar los 1.950 años del naufragio de San Pablo, un evento que permitió la llegada y expansión del cristianismo a la isla, pero desde el primer momento estuvo marcado por los escándalos de pederastia en la Iglesia.
Ya en el avión que lo llevaba de Roma a La Valeta, el Papa lamentó que la Iglesia está herida por «nuestros pecados», pero Cristo ama a esa Iglesia y su Evangelio es la verdadera fuerza que «purifica y sana».
Además de la pederastia, los otros temas tratados durante el viaje fueron la inmigración, la defensa de la familia y la condena del aborto.
El archipiélago de Malta, en medio del Mediterráneo, es un punto en el camino de los inmigrantes africanos hacia Europa, y sus aguas se cobraron centenares de vidas de personas que buscaban la «tierra prometida» en el Viejo Continente.
En su visita, Benedicto XVI dijo que la inmigración es un gran problema que no puede resolver Malta de forma solitaria, sino que «todos debemos responder a ese desafío, esforzarnos para que toda esa gente pueda encontrar un trabajo en su tierra y tener una vida digna, también en los nuevos lugares adonde llegan».
Después, en una reunión con los jóvenes, insistió y pidió de nuevo a Malta que «socorra» a los inmigrantes y asegure que sus derechos «sean respetados».
En un país donde el 94,4% de sus habitantes es católico y está prohibido el divorcio y el aborto, el Papa pidió a los malteses que continúen defendiendo la indisolubilidad del matrimonio «como una institución natural y sacramental» y que defiendan la familia y la sacralidad de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.
Benedicto XVI, que el viernes cumplió 83 años y hoy conmemorará el quinto aniversario de su llegada al trono de Pedro, fue recibido calurosamente en estos dos días por varios cientos de miles de personas, que le cantaron «cumpleaños feliz».
Tras esta visita, el Papa irá a Portugal en mayo, en junio a Chipre, en septiembre a Gran Bretaña y en noviembre se desplazará a Santiago de Compostela y Barcelona, en su segundo viaje a España.
Agencias EFE, AFP, ANSA y Reuters


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