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‘‘Mantendremos fondo de la soja’’
Aunque formalmente la cumbre se hará hoy, Cristina de Kirchner llegó ayer a San Juan, y en la localidad de Chimbas inauguró escuelas y viviendas.
«Por supuesto que los vamos a mantener. ¿Cómo vamos a sacarles a los pobres para darles a los ricos?», dijo la Presidente al hacer el anuncio mientras inauguraba obras en escuelas de la provincia de San Juan. Así eligió contestarle al presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, que había hablado el sábado en la inauguración de la muestra de la falta de políticas sociales y criticando el aumento de la pobreza, mientras pedía nuevamente una reducción de la presión impositiva a través de las retenciones.
De esta manera queda definida al menos hasta octubre de 2011 la estrategia que el kirchnerismo sostendrá contra el campo, al menos en lo que respecta a los grandes productores y pools sojeros: continuará la confrontación y el principal sostén político de las retenciones, el fondo de distribución de parte de esos ingresos, seguirá manejándose desde Olivos. Este Fondo Federal Solidario comenzó a aplicarse en abril del año pasado, tras ser anunciado en un acto desde la residencia presidencial. La idea es repartir el 30% de los ingresos provenientes de las retenciones a la soja en las provincias que adhieran a ese fondo, manejado por funcionarios de los ministerios de Economía de Amado Boudou y de Planificación de Julio De Vido, con la mediación del titular de la cartera de Interior, Florencio Randazzo. El dinero se estima en unos $ 6.500 millones anuales (al menos eso es lo que se repartió entre abril del año pasado y el mismo mes de 2010), y está destinado a financiar obras de infraestructura, bajo la amenaza de excluir a la gobernación que no cumpla.
La modalidad elegida para girar ese dinero es la de un fondo fiduciario administrado por Economía y Planificación, a través de una cuenta en el Banco Nación. El dinero es liberado en la medida que las provincias formalizan su adhesión al régimen, dentro de un listado que incluye todas las gobernaciones cercanas a los Kirchner y otras opositoras como la Capital Federal de Mauricio Macri, que pese a las críticas iniciales, acepta mensualmente el aporte que desde la administración del Fondo se le hace de más de $ 200 millones. También acepta los favores del fondo el santafesino Hermes Binner, crítico acérrimo de la política de retenciones a nivel nacional del Gobierno.
Mediante decretos y resoluciones, la Nación estableció un sistema de controles relacionados, cuyo objetivo prioritario es que los fondos no puedan ser desviados a la cobertura de gastos corrientes, por ejemplo al pago de sueldos. Desde Economía aseguran que esta limitación se cumplió a rajatabla y que no hay críticas a la forma de administrar ese Fondo.
En teoría, la Sindicatura General de la Nación y Planificación deben cuidar que esto sea así; mientras que Interior atiende que un tercio de la torta que recibe cada gobernación realmente llegue luego a los intendentes, también alcanzados con el beneficio.
La intención oficial con el lanzamiento del Fondo fue en su momento buscar que se aborten en el Congreso las iniciativas opositoras para lograr una modificación en el esquema de retenciones a las exportaciones de la soja. La idea era que si se comprometía a los gobernadores e intendentes (incluyendo a Macri) con la distribución de los beneficios millonarios de la soja, habría una menor intención legislativa de presionar para modificar el porcentaje de quita a las ganancias por las ventas de la oleaginosa al exterior. En los próximos días, cuando deban avanzar en el Congreso los proyectos opositores sobre el tema (especialmente en el Senado que debería responder a los intereses fiscales de las provincias), se sabrá si la estrategia tuvo resultado. Igualmente los gobernadores podrán estar tranquilos: el Fondo continuará distribuyéndose hasta octubre de 2011, ya que si se aprobara una ley que disminuyera la presión sobre las retenciones, ésta será automáticamente vetada por la Presidente.


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