9 de julio 2018 - 00:00

Mantienen en prisión a Lula da Silva tras una jornada caótica

El PT, que se había movilizado para recibir a su líder, denunció un pacto entre la Policía Federal y el magistrado Sérgio Moro en contra de su candidato para los próximos comicios.

RESISTENCIA. Los seguidores de Lula mantenían anoche las concentraciones pese a la decisión judicial adversa.
RESISTENCIA. Los seguidores de Lula mantenían anoche las concentraciones pese a la decisión judicial adversa.
Porto Alegre - El expresidente de Brasil Lula da Silva deberá permanecer preso, cumpliendo su pena de 12 años y un mes por corrupción, determinó ayer el juez Carlos Eduardo Thompson Flores del Tribunal Regional Federal Cuarto (TRF-4) de Porto Alegre, después de una jornada caótica generada por las órdenes y contraórdenes para la liberación del líder de izquierda.

Las diferentes circunstancias que se fueron sucediendo a lo largo del día y que otorgaron protagonismo a tres jueces que hasta ahora sólo habían tenido un papel muy secundario en la situación de Lula motivaron que en importantes medios locales se hable de una "anarquía judicial" en torno al caso del exmandatario.

La palabra final, sin embargo, llegó apenas antes de las 20 hora local. Ante un conflicto de competencia entre dos jueces de similar jerarquía, Thompson Flores, presidente del TRF-4, determinó que el expresidente debe continuar en prisión.

Según la decisión de Flores, la competencia del juez que se ocupa de la situación de Lula, Joao Gebran Neto, prevalece por sobre la de Rogério Favreto, quien había aceptado el habeas corpus para que Lula fuera liberado.

El pedido de habeas corpus había sido presentado el viernes por la noche por diputados del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece el exmandatario, en el TRF-4, con sede en Porto Alegre. En enero, esa misma corte lo había condenado a 12 años de prisión.

En lo que se estima que fue una acción premeditada, y debido a lo retrasado del horario de presentación del recurso, el habeas corpus quedó bajo la jurisdicción del juez Favreto, quien estaba de guardia por el fin de semana.

Favreto decidió ayer por la mañana la aceptación del pedido por el cual Lula, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, debía quedar en inmediata libertad. El PT y otras agrupaciones celebraron la medida.

La decisión de Favreto le permitía al candidato presidencial del PT permanecer en libertad hasta tanto todas las apelaciones posibles contra su condena fueran rechazadas. Además, reparaba en los derechos de movimiento que el político posee en tanto precandidato.

Sin embargo, apenas pasado el mediodía y cuando el PT ya se estaba quejando de la demora en la liberación, el juez Sérgio Moro, encargado de los juicios de primera instancia en la megacausa conocida como "Lava Jato", emitió un despacho en el que señalaba que Favreto no era competente en el caso.

Moro, que se encuentra oficialmente de vacaciones hasta el 31 de julio, llamó dos veces al jefe de la Policía Federal (PF) para que no liberen a Lula, informó O Globo en su sitio web.

Unos minutos después, Favreto reafirmó su decisión y advirtió que el incumplimiento de la medida acarreaba una "responsabilidad de orden judicial".

Entonces, hizo su aparición el juez Gebran Neto, quien es el encargado de fiscalizar la situación de Lula en el caso que lo condenó. En su despacho, el magistrado desautorizó las órdenes de Favreto y le pidió a la PF que se abstuviese de llevar a cabo la liberación.

Una vez desautorizado el pedido del primer juez, y con la libertad de Lula otra vez lejana, líderes del PT repudiaron la decisión y comenzaron a convocarse manifestaciones en todo el país bajo el lema "Lula Livre" (Lula Libre). Gleisi Hoffmann, senadora por la agrupación y presidenta del partido, denunció que "con estas medidas, quebraron el estado de derecho".

A mitad de la tarde, por tercera vez en el día, Favreto ordenó la libertad de Lula, pero esta vez en el plazo máximo de una hora.

El período de tiempo establecido se cumplió y, entrada la noche en Brasil, el exmandatario continuaba en la celda. Lindbergh Farías, senador del PT, y Jandira Feghali, diputada del Partido Comunista, se refirieron a la situación utilizando la misma palabra: "secuestro".

La defensa de Lula emitió un comunicado, a su vez, en el que sostuvo que Moro había direccionado estratégicamente el caso hacia Gebran Neto, para así "actuar contra la libertad" de su representado.

En medio del caos judicial, además, se sucedieron otras situaciones complejas. El grupo Abogados y Abogadas por la Democracia presentó en el TRF-4 un pedido de prisión para el juez Moro por desestimar la decisión de Favreto.

Marina Silva dijo que "la actuación excepcional de un juez durante una guardia judicial de fin de semana" no debería "provocar turbulencias políticas".

El diputado Wadih Damous, que estaba con Lula en el momento en que le avisaron que el habeas corpus había sido aceptado" relató la reacción del exmandatario: "Sonrió, siempre está sonriendo. Pero no creyó que fueran a liberarlo".

Lula fue condenado en julio de 2017 por Moro por corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco del "Lava Jato". A inicios de este año, en segunda instancia, el TRF-4 aumentó su condena a 12 años y en abril ingresó a prisión.

A pesar de estar recluido desde hace tres meses, el precandidato del PT encabeza todas las encuestas de cara a las elecciones presidenciales de octubre en Brasil.

Agencias DPA, AFP, ANSA y Reuters

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