9 de noviembre 2022 - 00:00

Mar del Plata: festival con dominio femenino

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Mar del Plata - Podía dudarse de su éxito, cuando el escritor Hernán Casciari propuso armar una suerte de crowdfunding donde cada interesado pusiera 100 dólares (o más) para hacer una película basada en la novela de Pedro Mairal “La uruguaya”. Pero consiguió 1.961 entusiastas. Podía dudarse de su lógica, cuando instó a que cada participante tuviera derecho a opinar sobre asuntos técnicos de la posible producción, y hasta decidiera quiénes debían ser los protagonistas (de entre los varios presentados al casting). La AFIP tuvo también sus dudas cuando supo que buena parte de lo recaudado debía irse para Montevideo, donde transcurre la mayor parte de la bochornosa historia de un fulano que viaja hasta allí para cobrar unos cuantos dólares y verse con una jovencita que no es su esposa. Tal vez Mairal y Casciari también tuvieron dudas. Salvo en un detalle: la película, debía hacerla una mujer.

Así es como convocaron a la autora de “Las buenas intenciones”, Ana García Blaya, que hábilmente cambió el punto de vista. Porque la novela está contada en primera persona por el referido fulano ansioso de cometer adulterio. Ahora, lo que pasa en la película, lo cuenta una de las dos mujeres, la legal o la otra, eso no vamos a decirlo. Si, que la película resulta más sabrosa que el libro, que ya compró una plataforma apenas supo que había sido elegida para participar en la Competencia Oficial del festival marplatense, y que se presentó ayer, recibiendo sus buenos aplausos. En la posterior conferencia de prensa apareció uno de los 1961 productores, feliz, porque con esto de la plataforma ya se cubrieron los gastos y a partir de ahora es de suponer que vendrán las ganancias.

¿Y será también “La uruguaya”, de García Blaya, la película ganadora? Por lo que se ha visto hasta el momento en la Sección Oficial, es muy probable que gane, como mínimo, el voto del público. Y es seguro que ya está ganándose una sonrisa en el rostro de la masa productora. Un ejemplo a seguir, siempre que la suerte acompañe, como en este caso.

Hay fuerte presencia femenina en todo el Festival. Como autoras, como protagonistas, como personajes de todo tipo de historias. Este año además apareció una que nadie imaginaba. Mejor dicho, surgió de las cenizas, y de los fragmentos de películas que meticulosamente están recomponiendo en su laboratorio las especialistas de la Cinemateca del INCAA, coordinadas por Mariana Avramo.com para su proyección en el Colón; dos películas singulares, realizadas por una mujer que hoy casi nadie conoce, salvo contados historiadores: Renée Oro. Así, al menos, decía llamarse. En las pocas fotos que se conservan de ella se la ve joven, de ojos claros, cabellos ondulados, boquita en forma de corazón, y tapado de pieles, en pose de actriz. Se sabe que a comienzos de los años 20 entró como dactilógrafa en la compañía de documentales Arata y Pardo, y salió como señora de Roberto Arata, rumbo al interior de Argentina, países limítrofes y Europa. Lucio Mafud estudió su trayectoria. Acompañada de tres camarógrafos, produjo películas de propaganda financiadas por los respectivos gobiernos. En ellas destacaba la hermosura, la riqueza y el progreso del lugar que le pagaba, y con ellas iba a las ferias internacionales de Milán, Sevilla y otros centros de negocios, y a los reyes de España y demás figuras prestigiosas.

Con esos materiales compiló también dos largometrajes: “La Argentina” y “Por las naciones de América”. Se los compraron para pasarlos en las escuelas. También cubrió giras presidenciales, fue empresaria teatral, y todo lo hizo antes de cumplir los 35. “Por las naciones de América” y “Stato di Santiago del Estero”, así, en italiano, ya se pudieron ver en Mar del Plata. Hay más, en vías de recuperación.

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