13 de agosto 2009 - 00:00

Maradona tenía todo en el banco

Los ingresos de Papa, Lisandro López y Dátolo le cambiaron la cara a la Selección, que le ganó bien a Rusia.

Diego festeja el gol de Dátolo, mientras los jugadores se apiñan en torno al mediocampista. Después, Jesús se le tirará encima y rodarán los dos por el piso en una imagen que recorrió el mundo.
Diego festeja el gol de Dátolo, mientras los jugadores se apiñan en torno al mediocampista. Después, Jesús se le tirará encima y rodarán los dos por el piso en una imagen que recorrió el mundo.
Era una prueba difícil, y la Selección la superó generando una de sus mejores actuaciones de la era Maradona.

El técnico supo cambiar a tiempo, y el equipo consiguió los goles en momentos clave (el final del primer tiempo y el primer minuto del segundo tiempo), lo que le dio confianza para desplegar un juego de velocidad y habilidad, que por momentos apabulló a los rusos.

Sin embargo, en el primer tiempo sufrió mucho y casi no pudo manejar la pelota, debido a la presión de Rusia en la mitad de la cancha, y también desnudó errores defensivos, sobre todo por el tándem que formaban por izquierda Otamendi y Heinze, que nunca se complementaron.

Tanto es así que el gol de Semshov llegó por un doble error de marca, ya que el volante entró a espaldas de Heinze, y Otamendi no cerró para ese sector, permitiéndole rematar con comodidad.

La Selección, en ese primer tiempo, no tenía la pelota, pero generaba situaciones de gol en la misma proporción que el rival, debido a un Agüero muy movedizo y despierto y al despliegue físico de Jonás Gutiérrez.

Antes del golazo del «Kun» Agüero (volea perfecta de afuera del área), ya había tenido tres situaciones claras de gol.

De cualquier manera, los cambios en el segundo tiempo fueron fundamentales, porque con los ingresos del «Cata» Díaz, Papa y Lisandro López ordenó la defensa (reacomodando a un perdido Heinze como zaguero), le dio salida al equipo (Papa subió con mucho criterio y velocidad) y ganó en presencia en el área (Lisandro metió la primera pelota que tocó, pero después estuvo muy participativo haciendo valer su potencia física).

Esto se completó con el ingreso de Jesús Dátolo (que tuvo su debut soñado, ya que al igual que Lisandro, la primera que tocó fue gol) y demostró con sus desbordes que puede ser el volante zurdo que la Selección necesita.

Maradona no lo quería jugar, pero ahora debe estar valorando la prueba que le sirvió para ver que la Selección tiene vida también sin Messi y que Lisandro López y Dátolo se merecen una oportunidad. No es poco.

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