Temer debió aclarar en declaraciones al canal GloboNews que no modificará la tradición inaugurada por Luiz Inácio Lula da Silva y continuada por Rousseff de elegir al candidato a procurador general más votado por todos los fiscales federales de Brasil.
Está establecido que esa votación genere una terna, de la cual el Presidente debe elegir al fiscal general. Pero los Gobiernos del Partido de los Trabajadores inauguraron la costumbre de respetar al postulante más votado como indicio de independencia del Ministerio Público Fiscal.
Según muchos observadores, esa actitud más republicana fue fundamental para el avance de las investigaciones sobre el escándalo en Petrobras, que erosionaron la confianza pública en el Gobierno del Partido de los Trabajadores.
El actual procurador general, Rodrigo Janot, fue reelecto y ratificado hace seis meses y debe permanecer en su cargo hasta septiembre de 2017.
Al ratificar la tradición de los Gobiernos petistas, temer desautorizó a De Moraes, quien había dicho en una entrevista publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo que nada obligaba a elegir al fiscal más votado por sus pares.
Y no sólo eso: el ministro de Justicia había señalado además que el Ministerio Público no puede ser absoluto y que la Constitución no prevé una elección interna en la Procuración.
Tras la desautorización presidencial, el funcionario debió emitir un comunicado en el que aclaró que "jamás conversó sobre los criterios de nominación del PGR con el presidente de la República interino, como consta en la entrevista, y que, a diferencia de lo afirmado por Folha de S. Paulo, jamás afirmó que el Gobierno podría cambiar el proceso de selección".
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