A sólo una semana del comienzo de clases del 6 de marzo, los gremios docentes bonaerenses rechazaron ayer una nueva oferta salarial del Gobierno de María Eugenia Vidal y quedaron al borde de lanzar paros entre hoy y mañana, en sintonía con los que brotarán de sindicatos nacionales del sector.
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Fracasó round con Vidal y pulen paro para el 6-M
Gremios dispararon ya diagrama de consultas para votar desde hoy medidas de fuerza. Para el Gobierno, en el rechazo se coló la política partidaria.
Desde despachos locales enfatizaron que fue una propuesta “razonable y superadora” y dejaron entrever que en la negativa sindical se está colando, al menos en algunos de los casos, “la política partidaria”, en la antesala de los comicios del 27 de octubre en los que Vidal buscará su reelección. Hasta ayer no se había definido una nueva convocatoria oficial.
El antecedente es preocupante: una treintena de huelgas tajeó el ciclo lectivo 2018, y la falta de acuerdo pese a la grilla de 20 reuniones y 11 propuestas oficiales derivó en una serie de aumentos -a cuenta de paritaria- otorgados por decreto.
La remozada propuesta de ayer repitió la ya ofertada ingeniería de subas automáticas todo el año en función de la inflación (de manera mensual entre enero y marzo, y luego de tipo trimestral).
Pero le sumó además el pago de un aumento de 5% en diciembre próximo y la decisión de llevar el salario mínimo de todos los docentes de $16.710 a $20.150 en marzo (media jornada). Se trata de un incremento del 20,5% que beneficia al 20% de los maestros, e implica -aseguran- un aumento de casi 3.500 pesos para jornada simple y de 7.000 para jornada completa.
El Ejecutivo además se comprometió a analizar los casos de familias de docentes que se encuentren bajo la línea de pobreza, para definir una compensación “caso por caso”.
Pero la oferta no convenció a los sindicatos, por entender que no representa un aumento real para “todos los docentes” ni una verdadera recomposición de la pérdida del poder adquisitivo de 2018, que anclan en 15,6 puntos porcentuales.
“No hay propuesta de aumento salarial, no compensamos la pérdida de 2018 y con suerte durante 2019 salimos empatados con la inflación”, disparó el titular de Suteba, Roberto Baradel, tras la inflación récord del 47,6% de 2018.
“Son cifras nominales, de bolsillo, que no cubren ni siquiera una parte de las facturas de servicios que nos llegan, y una parte no llega a los jubilados”, advirtió la secretaria general de la Feb, Mirta Petrocini.
En esa línea, los gremios dispararon desde ayer consultas con las bases que derivarán en el dictado -desde hoy- de medidas de fuerza, que empañarán el retorno a las aulas del 6 de marzo. La reacción local tendrá un correlato a nivel nacional. Por caso, hoy Ctera aprobará en su congreso una huelga para ese día -sería de 48 horas- en reclamo de una paritaria nacional (hoy extinguida), que contagiará incluso a provincias donde ya se haya arribado a un acuerdo (ver aparte).
La oferta bonaerense fue elevada en una mesa paritaria que sentó a los ministros de Economía, Hernán Lacunza, y de Trabajo, Marcelo Villegas; y al director general de Cultura y Educación, Gabriel Sánchez Zinny, con los dirigentes del Frente de Unidad Docente Bonaerense (Suteba, Feb, Sadop, Amet y Udocba), Uda, Ate y Upcn.
“Para garantizar el ciclo lectivo hoy incorporamos tres elementos que compensan el requerimiento gremial de la presunta erosión del salario de 2018”, remarcó, tras el encuentro Lacunza. Y explicó que la oferta incluye, “además de la inflación que se registre en 2019, agregar 5 puntos adicionales a fin de año para que haya un incremento en el poder adquisitivo de todos los docentes”.
“Planteamos una propuesta que, entendemos, es más robusta y abarcativa”, sostuvo, por su parte, Villegas ante Ámbito Financiero.
Pero, tras el rechazo, consideró que los gremios muestran que “no tienen voluntad de acordar” y que, en algunos de los casos, “interviene la política partidaria”, en medio del intenso año electoral.
Villegas además enfatizó que esta propuesta involucra recursos por unos $27.500 millones -“equivale a todo lo que va a invertir en 2019 la provincia de Buenos Aires en infraestructura”, graficó- y aseguró que van a trabajar “para que haya clases”.
En esa línea, cuestionó a Baradel, quien -dijo- “trabaja para que las clases no comiencen cada año”.


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