En estos días esto no es muy fácil, dado el optimismo y además el inmenso marketing que rodea la asunción de Barak Obama, descubrir qué pasa. El 44º Presidente asume con el mayor apoyo popular (79%) desde Carter, quien tuvo después un infame récord económico, y hasta enemigos mortales como Israel y Palestina parecen imponerse un cese de fuego dándole un respiro al nuevo mandatario. Claro que esto no justifica comportarse como un "pusher" forzando entre clientes y lectores un -hasta hoy- inexistente "Rally Obama". Por el contrario, con una baja del 3,67% para los últimos 30 días y un 5,67% desde que arrancara el año, Obama es el presidente "peor" recibido por el mercado bursátil desde que existe el Dow (113 años). Se podría achacar esto el bear market, pero la asunción de 1933 de Franklin D. Roosevelt fue recibida con una suba del 7,81% y el 4,67% respectivamente, a pesar de enfrentar un bear market incluso más grave (desde su elección el Dow perdía un 17,86%, frente al 14% de Obama). Habrá optimismo, pero confianza parece que no. No sorprende entonces que en la última semana el Dow se desplomara un 3,7% y que el 0,84% que ganó en la última rueda trepando al 8.281.22% no merezca calificarse (más allá de las excusas puntuales) de otra cosa que un ligero rebote. Que la bacanal presidencial no haga olvidar que hoy rememoramos los ideales de Luther King y mañana los de Lincoln.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario