7 de enero 2010 - 00:00

Más de 50.000 personas despidieron a Sandro

El cortejo fúnebre demoró tres horas en llegar desde el Congreso al cementerio de Longchamps, pasando por la casona de Sandro en Banfield.
El cortejo fúnebre demoró tres horas en llegar desde el Congreso al cementerio de Longchamps, pasando por la casona de Sandro en Banfield.
Luego de tres horas de lento recorrido, desde el Congreso de la Nación hasta Longchamps, los restos de Sandro llegaron ayer a las cinco de la tarde al cementerio Gloriam, acompañado de cientos de personas que se movilizaron hasta allí, junto a su viuda, Olga Garaventa, y sus allegados. Con el mismo recato que se tuvo durante el velatorio, su cuerpo fue sepultado en una ceremonia íntima, por pedido de su familia, que no quería público ni periodistas durante la misa y el entierro.

Poco antes de llegar al camposanto, la caravana desfiló por la avenida Hipólito Yrigoyen y pasó por su mansión de Banfield, donde unos 3 mil fans esperaban al cortejo para darle un último adiós. Los seguidores aplaudieron el paso del coche fúnebre, que portaba una bandera argentina en el techo y a la que le arrojaban rosas rojas. Conforme avanzaba la caravana, la cantidad de flores se iba multiplicando, a la vez que se oían cánticos espontáneos de las «nenas», como «Olé Olé Olé, Sandro, Sandro». También hubo espacio para algunas de las canciones más famosas como «Rosa Rosa» o «Dame fuego», y tampoco faltó algún imitador espontáneo que remedara sus movimientos en escena y su época de Los de fuego. Aquello dio lugar a que algunos imaginaran que, en el futuro, no sería imparobable que se instituyera, tal como se hace anualmente en Memphis con Elvis desde su muerte en 1977, algún concurso de imitadores del ídolo.

Velado desde el martes por la mañana hasta ayer a la tarde en el Congreso, se calculó que entre 45 mil y 50 mil personas pasaron por Salón de los Pasos Perdidos para dejar una flor, rezar una oración o acercarse al féretro del cantante. A última hora del martes la familia decidió, cambiando su parecer inicial, que el velatorio continuara sin interrupción durante toda la noche, ya que de otro modo habría sido imposible que todos quienes esperaban se acercaran a despedirlo.

Cristina de Kirchner, quien finalmente no asistió al velorio y en su lugar envió a Aníbal Fernández, se comunicó con la viuda de Sandro para manifestarle sus condolencias. La Presidente, junto a Néstor Kirchner habían enviado una ofrenda floral al Salón de los Pasos Perdidos, aunque no se dejaron ver por allí al contrario de lo que habían hecho durante el velatorio de Mercedes Sosa, junto a cuyo féretro Cristina permaneció varios minutos en actitud de recogimiento.

En Mar del Plata hubo varios homenajes a Sandro. En el Paseo Hermitage, exactamente 24 horas luego de su muerte, se montó un altar en el que luego de la interpretación de algunos de sus temas por parte de la orquesta Music Hall, se celebró una misa. Una multitud de personas se fueron acercando al lugar y otras siguieron la celebración desde los balcones. En otro de los homenajes, previo a un desfile, cantaron Ricardo Fort, Cecilia Milone y Juan Darthés.

Como era previsible, las ventas de sus discos han trepado en las últimas horas, tal como ocurrió meses atrás con las producciones de Mercedes Sosa. La «sandromanía» también puede verse en Internet, donde aumentaron los precios de los productos vinculados al cantante. Igualmente (imposible que así no ocurriera en un país cabulero), la Lotería de Córdoba deberá pagar una suma de más de 5 millones de pesos a los 237 ganadores de la jugada nocturna de la Quiniela, donde salió a «primera» el 4764, un número que muchos jugaron en relación con la muerte de Sandro: 47 es el muerto y 64 la edad del cantante.

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