- ámbito
- Edición Impresa
Más contra el campo: aumenta el control a las exportaciones
• LES SACA LA AFIP A BOLSAS DE CEREALES EL REGISTRO DE COMPRA Y VENTA DE GRANOS • SERA GRATIS • PRETEXTO, BLANQUEAR EL SECTOR
La cesión a la FAA y a algunas de las bolsas el trámite de las cartas de porte fue también una medida «noventista» de Cavallo. Seguía a una política de descentralización que la administración Menem continuó en otros terrenos y que en los dos mandatos Kirchner se ha intentado revertir. La descentralización parecía un proceso ligado a la desregulación y alcanzó no sólo a la economía, sino también a la educación. El peronismo ortodoxo que simula reivindicar Néstor Kirchner alentó siempre la concentración de atribuciones en su Gobierno, con la excepción del ciclo Menem, que se empapó de la ideología descentralizadora de los años 90. Con el descrédito del capitalismo de mercado tras la crisis financiera internacional, el Gobierno de Cristina de Kirchner vive en una embriaguez estatista. Ese clima les dio espacio político a medidas como la estatización de las AFJP, Aerolíneas o esta reacción de recuperación del manejo de cartas de porte u obleas de exportación que hace dos años hubieran sido impensables.
Esta decisión la enmarca el Gobierno también en su campaña para el blanqueo de la actividad agropecuaria. En su pelea con el campo, Kirchner cree tener en este punto un arma letal: la actividad tiene un alto grado de informalidad, según el Gobierno, mayor que el promedio general de la economía. Para atacar a sus adversarios del partido del campo, el oficialismo ha recopilado carpetas y carpetas en donde constan volúmenes de producción y comercialización, circuitos financieros que marcan la ruta del dinero en las exportaciones que incluyen el destino de muchas operaciones a paraísos financieros.
Hasta ahora, el Gobierno no ha pasado de amenazas con este arsenal que cree contribuiría a quebrar la simpatía que hay hacia el campo en la opinión pública mayoritaria del país. En la Argentina, la elusión de los impuestos es otra de las manifestaciones de la rebelión del público contra el Estado, con éste y otros gobiernos. La cautela con la cual se mueve en este terreno el Gobierno obedece a su temor de que estas medidas de blanqueo del campo sean también rechazadas por el resto del público.
Parte de este blanqueo es que la AFIP sea ahora la encargada de la repartición que revise esos contratos de contra-venta de granos, tarea hasta ahora privatizada en manos de las bolsas de cereales. El Gobierno nunca dirá que esos contratos puedan encerrar picardías impositivas, pero un funcionario de la cúpula de la AFIP explicó anoche en Olivos: «Desde ahora nadie se va a animar a meter cualquier contrato».


Dejá tu comentario