31 de octubre 2011 - 00:00

Más presión de Moyano: ya pide aumento del 30%

Facundo Moyano
Facundo Moyano
Además del dólar, el Gobierno debe enfrentar otro factor de riesgo: Hugo Moyano. El titular de la CGT está dispuesto a colocar una barrera más en la relación con el Ejecutivo. Además de sus presiones por recibir un porcentaje de las ganancias empresariales, se conoció en las últimas horas otro dato: la primera demanda posparitarias 2011 implica un incremento salarial del 30%. Se trata de los trabajadores de embotelladores de bebidas, donde el gremio de los Moyano talla fuerte.

El 30% representa el alza que parte del sindicato ya le pidió a los embotelladores de Coca-Cola, y que se repetirá cuando les toque el turno a Quilmes y a Pepsico, los otros dos grandes del mercado. El aumento superaría largamente el teórico 22% que en su momento Moyano negoció con el resto del gremio en marzo pasado, y que intentó sin éxito ser un punto de referencia para el resto. El promedio del año (aún no cerrado) se ubicó por encima del 26%.

Para Moyano, el reclamo del 30% ante los embotelladores responde a lo que sucedió durante 2011. Sin embargo, tradicionalmente en los últimos siete años de paritarias, la cifra negociada implicó un incremento «a cuenta» de lo que luego se negocie el año siguiente. En esta oportunidad, el sindicato de camioneros no está dispuesto a pasar la discusión a 2012 y exige la suba en noviembre.

El 30% queda muy lejos del 18% que en su momento el Gobierno habló con los empresarios como marco de las paritarias de 2012. La intención oficial es que el porcentaje global de la economía no supere el 20%.

Moyano suma así el tercer frente de conflicto en una semana contra el Gobierno luego de conocidos los resultados de las elecciones. Antes había reclamado por el proyecto de ley de redistribución de ganancias, congelado en el Congreso por la falta de voluntad del Ejecutivo de hacerla avanzar. Según la visión oficial, las discusiones que se realizan entre noviembre y diciembre entre los gremios y las empresas para una liquidación de premio de fin de año suple perfectamente una ley como la que propone el titular de la CGT. En su momento, hacia marzo de este año, desde el Gobierno le aclararon a Moyano que sólo se avalaría un proyecto de este tipo, si el propio sindicalista negocia en Diputados y el Senado el quórum (tanto en el Frente para la Victoria como para la oposición) para su aprobación; algo que desde la CGT y el oficialismo se sabe es una utopía. La visión de máxima del kirchnerismo es que eventualmente este tema sea uno más a discutir dentro de un eventual compromiso de Pacto Social.

Tampoco el Gobierno está dispuesto a avanzar en el otro pedido de los Moyano, en este caso de Facundo, el hijo menor del camionero. Sin mayores vueltas, el titular del gremio de trabajadores de peajes, y desde el 10 de diciembre diputado nacional, pidió que antes de diciembre el mínimo no imponible de Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia se lleve de los 7.998 pesos mensuales actuales a no menos de 12.000 pesos. Según los cálculos moyanistas, sólo en ese nivel los aumentos salariales de las últimas paritarias no serían neutralizados por el impuesto.

El Gobierno no tiene en sus planes ninguna modificación en el tributo para los trabajadores en relación de dependencia. No sólo no creen que se trate de un tema urgente, sino que se lo considera peligroso. Según la visión oficial, de subirse hoy el mínimo en Ganancias, se liberaría más dinero en los empleados de empresas para influir sobre la demanda de dólares. Desde Economía se asegura que siempre en momentos de cobros de mensualidades o quincenas, las presiones suben.

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