18 de abril 2018 - 23:29

Más tensiones por aumentos de tarifas

Para el Ejecutivo “Pasó lo peor”. Según la visión de Aranguren, las alzas aún no terminaron. Queda otro incremento para antes de fin de año.

Más tensiones por aumentos de tarifas
Más allá de la intencionalidad política de las críticas, éstas se apoyan en el mal humor creciente del público por la acumulación de las subas.

Está creciendo la tensión en torno a los aumentos de tarifas, en parte porque quedaron más en evidencia con los últimos índices de inflación y en parte porque en estos días se está recibiendo la factura de electricidad de verano ya con los aumentos acumulados de diciembre y febrero, que pesan mucho sobre el monto a pagar por las empresas y los hogares que usan aire acondicionado.

En las declaraciones, se advierten distintas posiciones. La diputada Elisa Carrió parece más preocupada por el aumento de los ingresos de transportistas y distribuidoras de gas y electricidad, y solicitará el plan de obras en detalle y el grado de ejecución, a la vez que añade una sospecha sobre errores de facturación que, salvo casos aislados, no son reales, aun cuando la afirmación coincida con algún mito urbano.

Por su parte, el radical Jorge Lapeña dijo en un programa televisivo que el problema pasa por el precio que se reconoce a las empresas productoras por el producto ya sea el gas o la electricidad, que no tiene relación con los costos y que esto se debe a la presión de las corporaciones.

Ya dentro del PRO, el senador Federico Pinedo, reconoció que hay "un planteo interno en el Gobierno de gente que quiere que se vuelvan a dilatar un poco los aumentos", y también sostuvo que "es un año difícil, el último de los aumentos de tarifas y hay que pasarlo". Por su parte, el ministro Rogelio Frigerio afirmó que si alguien propone aplicar más gradualismo en los aumentos, deberá decir de dónde saldrán los fondos, porque la meta de déficit fiscal es intocable.

Al margen de estas posiciones, la senadora Cristina Kirchner anunció un proyecto de ley para retrotraer las subas a enero de 2017, y mantener invariables las tarifas por dos años para hogares, pymes y cooperativas.

Si se toma lo dispuesto hasta ahora por el Ministerio de Energía a cargo de Juan José Aranguren, lo primero que se reconoce es que los aumentos de tarifas no terminaron. Pasó "lo peor", como dice el Gobierno, porque los ingresos de transportistas y distribuidoras ya tuvieron la llamada revisión tarifaria que fijó los márgenes que percibirán esas empresas hasta 2021, a cambio de la inversión en obras cuyo grado de cumplimiento se desconoce.

Pero las subas no terminaron: los ingresos de esas compañías se van a ajustar cada seis meses según los índices de inflación que no son precisamente bajos. Y sobre todo falta llegar a los precios que el Ministerio de Energía fijó para el gas y la electricidad en función del valor de importación del gas licuado que ingresa por barco y del fuel oil importado que usan en invierno las centrales eléctricas.

Esos precios están fijados a priori en dólares, de modo que no solo faltan tres escalones en cada caso hasta octubre de 2019, sino que también se sentirán las variaciones en el tipo de cambio. Con optimismo, Aranguren ya anticipó que en octubre próximo "las tarifas de gas no deberían incrementarse más del 15%". Por eso, los cuestionamientos incluyen por qué hay que tomar como referencia el precio más alto de importación, cuando ésta representa el 15% de la demanda de gas entre mayo y octubre y menos el resto del año.

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