Massa: “Filmar en la villa sin morbo y sin prejuicios”

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Alto, macizo, autor de policiales creíbles ("Más allá del límite", "Cacería"), Ezio Massa presenta ahora otra obra singular, "Villa", sobre tres pibes amigos con un mismo sueño pero diferentes criterios para alcanzarlo. El suyo es un cine verdaderamente independiente. Quizá por eso el estreno le costó demasiado. Dialogamos con él.

Periodista: Disculpe, ¿Usted. es fisicoculturista?

Ezio Massa: No, pero de chico hice mucho deporte, algo de artes marciales, básquet, volley, tenis, y sobre todo boxeo. De hecho, hoy me encuentro peleando contra un estado de ansiedad y trastorno alimenticio más cercano a la obesidad que al fisicoculturismo.

P.: ¿Qué lo impulsó a hacer cine?

E.M.: Aunque parezca un cuento, a los dos años de edad le dije a mi madre (Mercedes, entonces de 22) que iba "a fabricar películas". Todo culpa de ella, que no sabia dónde dejarme y me llevaba al cine con sus amigas. Y yo, feliz.

P.: ¿Le advirtieron en la escuela lo difícil que es estrenar?

E.M.: Si, pero nunca me dijeron que iba a ser cada vez peor. "Villa" tardó cuatro años. La opera prima de Mariano Cattaneo, "Incidente", que hicimos con nuestra pequena productora MFA Films sería estrenada (espero) este 2013. Y "2/11 Dia de los Muertos", que fue exhibida en noviembre en el ultimo festival de Mar del Plata, por suerte ya tiene fecha para el 31 de octubre.

Periodista: Pero lo de "Villa" parece demasiado.

E. M.:
Siempre hay algún retraso. Esto lo puedo decir por mis películas anteriores e incluso por "2/11. Día de los muertos". Pero en "Villa" se juntaron tres problemas. Primero, desde que la eligieron para la sección oficial de la prestigiosa Seminci, Semana de Cine de Valladolid, y fue Revelación en Montreal, el circuito de festivales se fue ampliando, pasamos por Trieste, London Latin, Portland Latin (donde se proyectaba dos veces por día y terminamos dando una charla en la universidad sobre la favelización de Latinoamérica), empezaron a pedirla de otros lados, y así estuvo recorriendo festivales desde fines del 2008 hasta el el 2010 inclusive. Segundo, acá los distribuidores me decían que el título no vendia, que no había actores conocidos, que no querían hablar de villeros y hasta alguno me dijo que estaba ideológicamente en contra. Y tercero y más importante, cada vez es más difícil estrenar bien en los cines argentinos un film argentino, aunque afuera haya sido reconocido, ganado premios, e incluso hasta se haya estrenado comercialmente. En Brasil, tras presentarnos en Gramado y otros festivales y ganar la Araucaria de Oro en el Paraná do Cinema terminamos estrenando en salas con buena respuesta. Pero acá no hay espacio para el propio cine, el territorio más hostil es el propio, y eso es irónico, porque se está produciendo mucho y bueno.

P.: ¿Cómo surgió la idea de "Villa"?

E.M.: A fines del 2001, en plena crisis, cuando mi viejo se había fundido y vendía motos, yo iba a Retiro a buscar encomiendas para mis hermanas, y al lado había una feria, en la entrada de la villa 31. Un dia me metí y empecé a caminarla y conocer gente. Tiempo más tarde escribí la historia, en un barcito ahí dentro de la 31.

P.: Pero la filmó en la 21.

E.M.: Cuando entré por primera vez a la 21 de Barracas lo hice con Julito Zarza (el actor y periodista de "Mundo Villa") y, la verdad, no vi nada que no conociera de otros barrios, de mi Formosa natal , de donde vienen mis mejores amigos. Me conecté con eso y todo el morbo quedo afuera, donde tiene que estar. En casa de la familia Zarza hicimos hizo una convocatoria abierta y multitudinaria donde dije qué historia pretendía contar, y de alguna manera nos enganchamos todos. Hoy dia funciona allí Fraternidad del Sur, un centro cultural y Ong donde Julio y su hermana Nidia hacen una labor enorme.

P.: ¿Tenía en mente algunos intérpretes?

E.M.: No, la idea era contar desde adentro, con personajes reales, algo que fuera honesto y que deje también su propio testimonio desde el trabajo actoral. Ese era el desafio.

P.: ¿Cómo los eligió y qué aportaron?

E.M.: Fue un proceso largo de casting y selección, y de ensayos muy trabajosos, hasta que fui aprendiendo y me animé a eliminar todos los diálogos que había escrito, que ellos reemplazaron con sus propias palabras y su propia realidad. Ahí todo empezó a funcionar. Yo solo observé, aprendí, y aporté lo cinematográfico.

P.: ¿Y en qué relación quedó?

E.M.: A nivel personal, la mejor. Me hacia falta el barrio. Vivo desde los 90 en un deparamento a dos cuadras del obelisco, asi que para mi fue un refugio donde encontré mucha gente valiosa y amigos que la reman todos los días con menos herramientas que nosotros. Hay mucha solidaridad y mucho código, ese es el lado que más me impresionó. Y a nivel profesional siempre estoy participando con Fraternidad del Sur, o compartiendo proyectos. Siempre de una u otra manera ando por ahí.

P.: ¿Qué fue de los protagonistas?

E.M.:
Con Julito Zarza ya trabajamos en dos películas más y él a su vez trabajó en otras de directores amigos que vieron su trabajo (es el villero que se hace cura en "Elefante blanco"). Lo mismo con Fernando Roa, que viene de "El polaquito" y muchas otras películas, y Diego Zampayo, el más chico. De hecho, los tres están en "2/11 Dia de los Muertos". Además también hay una relación de amistad.

P.: ¿Qué opina de las viejas películas sobre villas, como "Puerto Nuevo", "Detrás de un largo muro", "Alias Gardelito" y "La fin del mundo"?

E.M.
: Que muchas veces uno cree estar inventando algo y esos son claros ejemplos de lo mucho y bueno que ya hizo nuestro cine. Yo agregaría también "Crónica de un niño solo", "Pixote" (brasileña pero hecha por un argentino) y "Pizza, birra, faso".

P.: ¿Y de las contemporáneas, desde "Hijo del rio" hasta "Elefante blanco"?

E.M.: Probablemente tienen más influencia de films como "Barrio", "Deprisa, deprisa", "Ciudad de Dios", "El odio", y de cierto cine de ghetto afroamericano como "Boyz' in the Hood" o "Menace to Society". No vi "Elefante Blanco".

Entrevista de Paraná Sendrós

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