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Massa, un árbitro vip y quórum para que Macri gambetee al PJ
• EL TIGRENSE PILOTEARÁ UN BLOQUE DE MÁS DE 40 DIPUTADOS, UNA LLAVE DORADA PARA LA CÁMARA BAJA.
Agustín Calleri y Sergio Massa
Así como pactó con María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, al ubicar a Jorge Sarghini como presidente de la Cámara de Diputados, Massa se encamina a anudar, con menos visibilidad, un acuerdo "de gobernabilidad" con Macri.
Debe, en ese juego, consolidar el armado del PJ disidente (bajo el nombre de Interbloque Federal-UNA) que reúne a su socio electoral, José Manuel de la Sota, al chubutense Mario Das Neves y, de manera lateral, a Hugo Moyano que armó el "bloque Camionero" con dos legisladores, Jorge Taboada y Enrique Castro, y sumarán al interbloque que piloteará Massa.
Esos dos votos moyanistas no incluyen a Omar Plaini, el canillita que apostó a la presidencial de Daniel Scioli -en el massismo imaginan que, más temprano que tarde, se acercará- ni a Facundo Moyano que entró por el FR-UNA y a pesar de los pedidos de su padre se mantendrá en esa bancada. El arrime de Moyano padre es una de las novedades del cierre que consigue Massa porque el camionero tomó distancia del peronismo K, más tarde despegó de Scioli y cuando quiso apostar a Massa lo incomodaron los modos del tigrense. Al final, se convirtió en socio no oficial de Macri. De hecho, Jorge Mancini, del gremio del CEAMSE -uno de los dirigentes que Moyano llevó al almuerzo con Macri ayer (ver pág. 5)-, integró las listas de Cambiemos por el conurbano norte/oeste.
Con los 42 votos del interbloque -del que también forma parte el sector neuquino del petrolero Guillermo Pereyra-, Massa aporta una cuota de oro para el quórum imprescindible para sesionar en Diputados. Entre los 90 de Cambiemos y los 40 de los Federales/UNA, el macrismo orilla los 129 del quórum. Si el número es ajustado, Emilio Monzó, el presidente de la Cámara que bendijo Macri, deberá pivotear entre otras voluntades, por caso los santiagueños, que fueron radicales K y pueden, con un tachón, reconfigurarse como radicales a secas.
Centralidad
Tras el acuerdo con Vidal, que le aporta números a la gobernadora en la estratégica Cámara de Diputados bonaerense -donde el FpV será comandado por José Ottavis-, Massa repite el esquema en el ring nacional porque en ambos espacios contribuye para que Cambiemos tenga margen de acción legislativa sin la urgencia de hablar con el peronismo/FpV.
Con esa jugada, Macri elige a Massa como su interlocutor en el segmento opositor. Aplica la lógica que usó en la provincia: su libreto de renovación y cambio, y su perfil de antikirchnerismo, lo empuja a creer que resulta más amable y digerible un entendimiento "legislativo" y "de gobernabilidad" con Massa que con el FpV, sobre todo por el protagonismo que, se da por hecho, seguirá teniendo La Cámpora en el planeta del PJ oficial.
En el PRO hay, de todos modos, ciertas reservas. La principal es que Massa se convertirá, casi de inmediato, en un competidor puntual y brutal. De hecho, en Tigre ya preparan un esquema para que el excandidato presidencial empiece a caminar, en formato campaña electoral, para las elecciones de 2017 en las que la provincia de Buenos Aires elige senador. Es, justamente, el lugar donde los ultra K quieren ver a Cristina de Kirchner y donde el peronismo sugiere el nombre de Daniel Scioli. "No podemos darle tanto poder y fierros a un tipo que en unos meses empieza a hacer campaña contra nosotros" se quejó un operador macrista que, de todos modos, acepta que la táctica de Macri se explica por la coyuntura. Massa, en simultáneo, vadeó varios entuertos: suelda pacto con De la Sota -pone al extenista Agustín Calleri como vice de UNA, detrás de Graciela Camaño-, arrima a Das Neves y Pereyra, y consolida a Felipe Solá que irá al staff de autoridades de la Cámara. Después empezará a deshojar otros logros: cargos en organismos y butacas para la oposición como, por caso, un hipotético lugar en la mesa de la la AGN.


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