Se ensambla, esa expectativa todavía latente, con otros movimientos en etapa más avanzada: el pacto con José Manuel de la Sota para que sea el candidato oficial en Córdoba y la consolidación del senador Daniel Filmus como el candidato porteño K.
El bloque que forman esos tres destinos -Santa Fe, Córdoba y Capital- responde a una lógica matemática: más Mendoza, esas tres provincias, reúnen el 32% del padrón nacional y como bloque aislado es donde se registra el peor escenario electoral para el Gobierno.
El éxito de la estrategia oficial -cuyo diseño encaró Néstor Kirchner- en ese «tercio» es la clave para que, en octubre del año próximo, Cristina de Kirchner -asumida hoy como candidata- consiga un triunfo en primera vuelta, superando el 40% de los votos.
A pesar que la foto actual (con altos índices de aceptación de la Presidente) relativiza la urgencia de mejorar la performance K en el «tercio» más esquivo, la consolidación de un armado K en Córdoba, Santa Fe y Capital aparece, igual, como una necesidad para el peronismo.
Se trata de una cuestión numérica:
Por eso, el acercamiento con De la Sota -el único peronista que aparece en las encuestas con intención de votos cercana al 20%- y los múltiples ensayos para lograr un caudal de votos en Santa Fe que supere el 25%. Una versión sugería que Kirchner hasta pensaba en un vice santafesino como recurso para hacer más atractiva la fórmula en esa provincia.
Por lo pronto, había habilitado gestiones para producir un acercamiento entre Jorge Obeid y Agustín Rossi, para lo que resultaba necesario como mínimo que Reutemann se declarara «prescindente» y «neutral».
El panorama en Mendoza (la cuarta provincia de ese pelotón) es lapidario: allí Celso Jaque no logró hacer pie y el peronismo se prepara para una elección muy dura. Debería, aun en el peor escenario, estar por encima del 24% de los votos para «ayudar» al 24% necesario del «tercio» centro.
El PJ de Mendoza tiene, a diferencia de Santa Fe, Córdoba y Capital, una ventaja: la elección de gobernador sería simultánea con la nacional por lo que una ola presidencial podría mejorar las chances.
El último eslabón, y fundamental, es Capital Federal donde en la última elección el oficialismo, con Carlos Heller, apenas superó el 10% de los votos aunque registra mejores resultados con Rafael Bielsa y Daniel Filmus, del orden del 25% en ambos casos.


Dejá tu comentario