12 de noviembre 2010 - 00:00

Matemática K: el tercio “centro”, clave en 2011

Jorge Obeid, Daniel Filmus, José Manuel de la Sota
Jorge Obeid, Daniel Filmus, José Manuel de la Sota
Una de las obsesiones K empezó a despejarse, lentamente, con el alejamiento de Carlos Reutemann del Peronismo Federal. Lole era el gran estorbo para un proceso imprescindible para la suerte de Cristina de Kirchner en 2011: la unión del PJ de Santa Fe.

Se ensambla, esa expectativa todavía latente, con otros movimientos en etapa más avanzada: el pacto con José Manuel de la Sota para que sea el candidato oficial en Córdoba y la consolidación del senador Daniel Filmus como el candidato porteño K.

El bloque que forman esos tres destinos -Santa Fe, Córdoba y Capital- responde a una lógica matemática: más Mendoza, esas tres provincias, reúnen el 32% del padrón nacional y como bloque aislado es donde se registra el peor escenario electoral para el Gobierno.

El éxito de la estrategia oficial -cuyo diseño encaró Néstor Kirchner- en ese «tercio» es la clave para que, en octubre del año próximo, Cristina de Kirchner -asumida hoy como candidata- consiga un triunfo en primera vuelta, superando el 40% de los votos.

A pesar que la foto actual (con altos índices de aceptación de la Presidente) relativiza la urgencia de mejorar la performance K en el «tercio» más esquivo, la consolidación de un armado K en Córdoba, Santa Fe y Capital aparece, igual, como una necesidad para el peronismo.

Se trata de una cuestión numérica:

  • Buenos Aires -el «tercio» más populoso- concentra el 38% del padrón. El peronismo, a lo largo del septenio K, nunca superó el 48% de los votos. Si repite esa cifra -lo que no parece del todo fácil- aportaría a la bolsa nacional unos 18 puntos de los 40.1 que necesita Cristina para triunfar en la primera vuelta. Es decir: con una «excelente» elección en Buenos Aires, el candidato presidencial K consigue la mitad de lo que necesita para una victoria sin balotaje.

  • El segundo «tercio» lo integran los 19 distritos restantes -toda la Patagonia, el NEA o NOA, el litoral y parte de Cuyo- y representa el 30% de los votos de todo el país. Ha sido, desde siempre, para el peronismo un universo propicio con triundos importantes. Si los resultados de las últimas elecciones se repiten, un 50% general de votos para el PJ en ese «tercio», aportaría 15 puntos a la bolsa presidencial con lo que sumaría junto a Buenos Aires, el 28% en la elección nacional.

  • El tercio «centro» -Córdoba, Santa Fe, Capital y Mendoza- tienen el 32% del padrón nacional y son, como se dijo líneas arriba, el territorio donde los indicadores para el Gobierno han sido los peores. Mejoraron de manera notable tras la muerte de Kirchner, pero en los últimos años fueron históricamente reacios con resultados fatídicos. Debería aportar, co- mo mínimo, 8 puntos, para una victoria sin sobresaltos en la primera vuelta. Para que eso ocurra, la sumatoria de los votos en esos cuatro distritos debería ser del 24%. No se trata de un score inaccesible pero tampoco hoy es simple de conseguir.

    Por eso, el acercamiento con De la Sota -el único peronista que aparece en las encuestas con intención de votos cercana al 20%- y los múltiples ensayos para lograr un caudal de votos en Santa Fe que supere el 25%. Una versión sugería que Kirchner hasta pensaba en un vice santafesino como recurso para hacer más atractiva la fórmula en esa provincia.

    Por lo pronto, había habilitado gestiones para producir un acercamiento entre Jorge Obeid y Agustín Rossi, para lo que resultaba necesario como mínimo que Reutemann se declarara «prescindente» y «neutral».

    El panorama en Mendoza (la cuarta provincia de ese pelotón) es lapidario: allí Celso Jaque no logró hacer pie y el peronismo se prepara para una elección muy dura. Debería, aun en el peor escenario, estar por encima del 24% de los votos para «ayudar» al 24% necesario del «tercio» centro.

    El PJ de Mendoza tiene, a diferencia de Santa Fe, Córdoba y Capital, una ventaja: la elección de gobernador sería simultánea con la nacional por lo que una ola presidencial podría mejorar las chances.


  • El último eslabón, y fundamental, es Capital Federal donde en la última elección el oficialismo, con Carlos Heller, apenas superó el 10% de los votos aunque registra mejores resultados con Rafael Bielsa y Daniel Filmus, del orden del 25% en ambos casos.

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