Mauricio Macri continuó durante toda la semana en clave de descanso en el country Cumelén con su mujer, Juliana Awada, y su hija menor, Antonia. Sin embargo aseguran los que lo visitan y tienen contacto, que ya desde la semana anterior los tiempos de paz y trabajo están en un 50%. Prueba de esto fue que el viernes varios funcionarios de su gabinete económico debieron contestar preguntas certeras sobre por qué la baja de casi 100 puntos del riesgo-país no tenía la repercusión que él creía que debía tener, y por qué no hay un correlato en una disminución de la tasa de interés. A ambos cuestionamientos se le respondió que esta semana el Banco Central retomará el proceso de reducción de intereses de las Leliq suspendido a fines de diciembre (ver pág. 3). La estancia de Macri en La Angostura se extenderá una semana más, pero esta que comienza sería la de más trabajo desde que viajó a Cumelén antes de las fiestas. De hecho, hoy recibirá al gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, hombre perteneciente al Movimiento Popular Neuquino (MPN), con buena relación crónica con la Casa Rosada. Ambos deben tenerla. En territorio neuquino están ubicados los principales yacimientos de Vaca Muerta, la principal apuesta de Macri para que este año ingresen dólares genuinos de exportaciones, más allá de la soja. Macri dejará igualmente en claro que para este año, el candidato a la gobernación del país sigue siendo el intendente de Neuquén Capital, Horacio “Pechi” Quiroga. Por ahora las encuestas marcan paridad. El algún sentido, Neuquén es un ejemplo para Macri. El Presidente valora lo que la provincia hizo para sostener el proyecto de Vaca Muerta durante el kirchnerismo y que ahora apoye todas las iniciativas para que el sector crezca. Mencionaban en la Casa Rosada, antes del viaje de Macri a La Angostura, que Gutiérrez fue uno de los que más trabajó para cerrar los acuerdos para que las petroleras instaladas en el yacimiento puedan acelerar sus exportaciones a Chile.
Macri podría dar esta semana un golpe de efecto: mostrarse en una foto con la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner. Sería la primera vez que el Presidente visite esa provincia y que, obviamente, se reúna con la gobernadora. El contacto desde el Ejecutivo ya está formalizado, y habrá que esperar a ver qué se responde desde la gobernación patagónica. La condición es que el encuentro sea en paz y no haya manifestaciones artificialmente provocativas. En la agenda también estaría un viaje a Tierra del Fuego para visitar a otra gobernadora algo menos díscola, pero también crítica: Rosana Bertone. Se sabe que con esta mujer los conflictos son más concretos y menos políticos: se le critica a Macri desde esa provincia la falta de claridad estratégica para el polo electrónico de Río Grande, pese a que en 2016 se firmó uno de los acuerdos entre empresarios y sindicatos más amplio y de mayor plazo de todas las paritarias de la gestión Cambiemos. También sería un debut de Macri. El Presidente nunca visitó en tres años Tierra del Fuego.
En sus días de descanso Macri se dedica también a leer encuestas a nivel nacional y en algunas localidades clave del país. Como era de presumir, la mayoría le son esquivas. Sin embargo mantiene la fe en que puede dar vuelta el resultado hoy bastante adverso si se le da su pronóstico casi personal: en abril próximo la economía llegaría a un piso y comenzaría una tendencia positiva impulsada por el campo y sectores como el turismo y la energía. Y que con eso, más la comparación con un decadente 2018, alcanzará al menos para cambiar algo el clima económico e ir más armado a las elecciones de octubre. Sin embargo hay un dato que comenzó a preocupar al Presidente dentro de los datos sobre las encuestas que le acercaron a La Angostura: habría un plafón importante para la aparición de terceras y cuartas opciones, aunque sea para las PASO. Consideran dentro de Cambiemos, y coincide el Presidente, que todas esas opciones alternativas son votos que se le restarán a la opción oficialista, ya que dentro del kirchnerismo y el justicialismo la mayoría de los votos son cautivos. Macri también se mostró molesto por otro dato: la tendencia inaugurada en La Pampa (y que seguirían muchos dirigentes del oficialismo) de desdoblar las elecciones haciendo que los ciudadanos tengan que ir este año varias veces a votar. Macri había tomado nota en 2015 que esta tendencia generaba mal humor, especialmente en localidades como la Capital Federal donde hubo que votar hasta seis veces.
Por otro lado, el Presidente está preparando su viaje a Brasilia para tomar el primer contacto con Jair Bolsonaro. Los datos que le envió el canciller Jorge Faurie, el representante del Gobierno en la asunción del primero de enero, fueron optimistas. Aparentemente el presidente del país vecino fue cálido al saludar al ministro argentino. Y las primeras medidas que se anunciaron desde Brasilia no resultan rechazables desde Buenos Aires, especialmente las de apertura económica, reforma laboral, reducción del gasto público y privatizaciones. Nada sobre lo que no quisiera avanzar Macri en el caso de que tuviera el poder político para hacerlo. Se le menciona igualmente que estas son medidas que está tomando en realidad el ministro de Hacienda, Paulo Guedes, y que aún no se sabe qué profundidad tendrán cuando se ejecuten. Las respuestas comenzarán a aparecer el 16 de enero, cuando Macri y Bolsonaro se vean cara a cara en la capital del país vecino.
Casi nulo movimiento político argentino. Empresarios argentinos presentes pero muy escondidos. Algunos de ellos están, o pueden estar, dentro de los listados de la causa de “cuadernos” y no es el momento de aparecer en fotos, y menos en fiestas. Poco gasto en general con muchas quejas por los precios. Y una gran presencia como nunca de brasileños y uruguayos ocupando lugares de protagonismo que antes eran prioridad de argentinos. Así pasan los días en el verano de Punta del Este, con más quejas y temores por lo que vendrá que voluntad de esparcimiento.
Hubo sí una noche de gala en Punta del Este en la que, hasta ahora, se calificó como la mejor y más original noche de festejos en el balneario uruguayo. El grupo Fuerza Bruta preestrenó Wayra, un espectáculo que se presentará en el hotel Enjoy (ex Conrad) y que por modernidad y originalidad rompió con las costumbres en esa localidad, muy poco proclive para aceptar lo nuevo. Siguiendo el ritmo del resto de los encuentros, pocos políticos y casi ningún empresario. No son tiempos de verse fotografiados en divertimentos estivales, parece ser la norma. La falta de este tipo de espectadores da lugar entonces a que sean los actores, actrices, cantantes, modelos, mediáticos varios y algún que otro empresario desconocido o uruguayo los que pueblen este tipo de eventos y acepten las invitaciones de los algo desesperados RR.PP. que trabajan a destajo en el Este esperando aceptaciones de invitaciones de vip que tardan en llegar. No fue el caso de la presentación de Fuerza Bruta, donde la lista de espera era muy amplia. En la red carpet para ver al grupo de Diky James circularon la abogada Ana Rosenfeld, la periodista Alejandra Maglietti, la modelo Nicole Neumann, el actor Gastón Soffriti, el DJ Ale Lacroix, el cocinero y empresario uruguayo Sergio Puglia, el cantante de No Te Va a Gustar Emiliano Brancciari y Candela Ruggieri, entre otros. Como el show está planteado para una alta participación de los invitados, la idea era descontracturarse y dejarse llevar por el grupo, incluyendo grandes mojaduras permaneciendo las casi dos horas de show de pie. Otro motivo más para que muchos veraneantes clásicos del Este no estén entre los invitados.
Fuerza Bruta, a esta altura una leyenda del espectáculo argentino, había protagonizado el año pasado una polémica involuntaria y muy argentina en tiempos de grieta. El Gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta los convocó para la impactante apertura de los juegos Olímpicos de la Juventud en octubre de 2018, donde dieron un show para el recuerdo eterno. Entre otros números, convirtieron el obelisco en una pista de remo y en una piscina; colgaron los anillos olímpicos en la 9 de Julio mientras rociaban de agua a todos los presentes y se entonó el himno nacional argentino mientras una acróbata desafiaba la gravedad descendiendo imaginarios escalones dibujados en el cielo. Sin embargo, muchos vieron esta puesta en escena del grupo de Dicky James (un desprendimiento de De la Guarda) como una traición. Eran los hiperkirchneristas que recordaban que el mismo grupo había sido quién protagonizó otra legendaria puesta en escena, pero en mayo de 2010, en los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo y con Cristina de Kirchner como anfitriona. Vía Twitter fueron varios e importantes los dirigentes kirchneristas que no le perdonaron que el mismo grupo que había quedado en la memoria colectiva por aquella representación haya aceptado también ser contratado para la apertura de los Juegos Olímpicos Juveniles que organizó su archienemigo porteño Rodríguez Larreta. Algo parecido le había sucedido al maestro de ceremonias de aquel acto del año pasado, el periodista Matías Martin, a quien el kirchnerismo puro y duro ve como uno de ellos y que también lo asociaron como una especie de traidor. Cosas del subdesarrollo mental y cultural.
Quien ajeno a toda crisis interna organizó la que hasta ahora fue la más importante fiesta privada de Punta del Este fue Giuseppe Cipriani, un clásico del lugar que ahora promete invertir en la reconstrucción del tradicional Hotel San Rafael en un seis estrellas de estilo europeo único en la región. Cipriani, heredero de la marca de muchos de los tradicionales locales gastronómicos y bares de Nueva York y quien supo ser hombre de negocios en los 90 (eyectado por la crisis de la salida de la convertibilidad), abrió su chacra en La Barra convocó a 300 invitados. Muchos eran políticos y empresarios y, otra vez, eligieron no aparecer en fotos algo frívolas. No le importó mucho a Cipriani, que en lugar de este tipo de invitados, optó por más glamour esteño comenzando por Susana Giménez y Ricardo Darín, además de Valeria Mazza y su marido Alejandro Gravier, Evangelina Bomparola, el cantante Dante Spinetta y la modelo Teresa Calandra, entre otros. Hubo también empresarios como Eduardo Costantini, Tomás Eurnekian, Manuel Antelo, Sebastián Eskenazi y Pablo Roemers; ambos preocupados por la falta de presencia de colegas en reuniones sociales. El primer comentario de la noche fue el nombre que eligió Cipriani para bautizar su chacra: Gin Tonic. Más curioso fue que esa bebida no estaba en el menú del bar, sino que la estrella de la noche era el Bellini. Más allá de la curiosidad a pocos les importó la ausencia, bien reemplazada por un catering del primer mundo. Pocas referencias a la Argentina y muchas a las quejas, pese al público ABC 1 del encuentro, por los precios esteños. Un ejemplo traído por el actor Nahuel Mutti era representativo: una tabla con 10 piezas de sushi en un restaurant sobre la costa vale $1.200 argentinos. Si se acompaña con una copa de vino blanco, no top, el costo salta a $2.000. Como hablar de política y la situación económica resultaba algo deprimente para tan fastuosa reunión, el temario giró para otras cuestiones. Entre otras, una especie de reconciliación entre Ricardo Darín y Griselda Siciliani liberando al actor argentino de cualquier acusación próxima o lejana del autodeterminado Colectivo de Mujeres, quienes fueron las que pusieron a la luz el caso Juan Darthés. La actriz desmintió una versión que circuló en su momento sobre que un conflicto de Darín con algunas actrices argentinas mientras se representaba Escenas de la Vida Conyugal sería un próximo caso a ser conocido o que hubiera habido algún tipo de votación entre las propias mujeres del Colectivo para hacer conocido o no el caso. Se recordaba que esa obra tenía el padrinazgo de Norma Aleandro, quién no sólo la dirigía sino que además mantenía una mirada de cerca sobre cómo se llevaba a cabo mes a mes, y a quien no se le hubiera escapado un caso de maltrato.
Las pocas declaraciones referentes a la situación argentina, al menos de manera abierta, vinieron de parte del dueño de casa. Cipriani defendió a Mauricio Macri, dijo que era un hombre inteligente y serio que puede encontrarle la vuelta a la crisis criolla, pero descartó cualquier tipo de inversión propia en el país. “Me fui con el ‘corralito’”, protestaba con el único gesto adusto que se le vio al anfitrión en toda la noche. Parece un estigma de la Argentina escuchar a empresarios del exterior hablar maravillas del potencial del país y de la seriedad con la que Mauricio Macri está realizando las reformas necesarias, pero que al momento de ser consultados sobre si invertirían dinero en estas costas recuerdan malas experiencias y descartan, al menos por ahora, cualquier tipo de apuesta local. Lejos de estos temas escabrosos, y algo aburridos para la muy festiva reunión de Cipriani en La Barra, otras cuestiones dominaron. Como el caso del millonario que rompió el local Tequila desparramando peligrosos espejos por todo el lugar, porque demoraron en hacerlo ingresar y les prohibieron además la entrada a varios amigos por cuestiones “de presencia”.
Mar del Plata parece concretar parte de lo que se especulaba antes del inicio de las vacaciones 2019. El fin de semana pasado se registró una ocupación hotelera de casi el 80% y un muy respetable nivel de concurrencia a restaurantes y teatros. De hecho, la gran ganadora de la temporada, parecería ser Sugar, el musical protagonizado por Laurita Fernández, en el Neptuno; seguido por Nuevamente juntos, encabezada por la familia Bal en el Atlas. En ambos casos hubo funciones con entradas agotadas y la decisión de ampliar horarios para el viernes y el sábado por la noche, algo impensado en 2018. Dato para la polémica cholula: ¿Laurita Fernández, considerada popular y una actriz casi advenediza, lleva más gente al teatro que la anterior protagonista de Sugar, Griselda Siciliani, quien no fue siquiera tentada para estar en Mar del Plata? Para los próximos días podría aparecer una foto de la gobernadora María Eugenia Vidal, veraneando con su familia en Chapadmalal con la protagonista de Sugar. Dependerá de los climas políticos y que se siga sosteniendo la estabilidad estival. Como contrapartida de los buenos datos hoteleros, gastronómicos y teatrales, hay quejas múltiples sobre cómo está llevando la intendencia Carlos Arroyo, un hombre de Cambiemos al que sus propios colegas bonaerenses le dicen “la mancha venenosa”. Arroyo mantiene un conflicto con los empleados municipales desde noviembre del año pasado, lo que derivó en que el mantenimiento básico de la ciudad muestre aspectos decadentes e indignos con la posibilidad de una temporada exitosa. Como curiosidad, el 13 de enero en el Torreón del Monje vuelve a la ciudad Daniel Scioli lanzando lo que parecería ser su candidatura a presidente de la Nación. El libro se llama “El otro camino” y se trata de diálogos del exgobernador bonaerense con el periodista Rubén Tizziani. De alguna manera es un regreso de quien consideró siempre a Mar del Plata como su ciudad primaria. Aunque haya perdido también en esa localidad en 2015.
Vamos a terminar con un chiste negrísimo. Un hombre va a un bar y se toma hasta el agua de los floreros. Totalmente borracho, trata de pararse y se va de bruces al piso.
- Se ve que necesito un poco de aire fresco...
Y se arrastra fuera del local. Allí intenta de nuevo ponerse de pie, pero cae de cara a un charco de barro.
- ¡Ma sí: me arrastro hasta casa y listo!
Y así llega a su casa. A la mañana siguiente, su esposa dice:
- Querido, anoche estuviste emborrachándote otra vez, ¿verdad?
- ¿¡Y vos cómo sabés: de dónde sacás eso!?
- Porque llamaron del bar para avisar que volviste a olvidarte la silla de ruedas ahí...
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