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Máximo “irreversible”, el atajo anímico ultra-K

En septiembre de 2014, antes del primer discurso público de Máximo K en Argentinos Juniors, el staff de comunicación de La Cámpora convirtió el término "irreversible" en concepto político para, en clave marketinera, declarar la continuidad, desde el Gobierno o la "resistencia", como días después dijo el hijo de la Presidente, del proyecto K.
Lo que se perfiló aquellos días tomó otro volumen tras su segunda aparición pública días atrás. Aquello, entre viejos y nuevos K, instaló una expectativa; ahora la postulación del vástago presidencial a un cargo electivo es considerada "irreversible".
La candidatura de Máximo es la metadona contra la posible abstinencia de poder. En el universo ultra-K se despejó la duda, alimentada por operadores del PJ, de una Cristina de Kirchner jugando a perder y se asumió que un triunfo, en la polarización con Mauricio Macri, es "altamente probable" según un armador K.
En ese trámite interviene un componente biológico y otro geográfico. El primero impone una variable histórica del PJ: ni Juan Perón ni Carlos Menem, los dos peronistas que gobernaron más de una década antes de los Kirchner, dejaron herederos políticos ni biológicos. Máximo, cuyo don para decodificar la política es minimizado por los anti y exagerado por los ultra, aparece como esa continuidad natural y es, desde ese lugar, que su candidatura se considera "irreversible". A tal punto que eso deberá ocurrir "más allá de que Máximo quiera o no", dice un neocamporista de formación PJ.
En el primer anillo de La Cámpora se terminó de asumir que la trasmutación de "agrupación del poder" a "espacio político" requiere someterse -con éxito, claro- a la sentencia electoral. Como jefe del clan, el hijo presidencial debe ser quien encabece ese ensayo.
Surge, entonces, la cuestión geográfica. El plan original fue que Máximo compita por la intendencia de Río Gallegos, al punto que algunos neocamporistas estuvieron por mudarse a Santa Cruz para la campaña. Pero la tensión con Daniel Peralta archivó, hasta acá, la idea y se giró hacia una banca en el Congreso, lo que, en el diseño neocamporista, le daría a Máximo visibilidad y juego para "recorrer el país".
Nilda Garré, que habló estos días con la Presidente, confirmó que Máximo será candidato y dio a entender que sería por Santa Cruz o, quizá, como deslizó, Andrés "Cuervo" Larroque, por la provincia de Buenos Aires. En Santa Cruz se eligen dos diputados y es una elección con sus complicaciones; en PBA su elección está garantizada, pero debería, como hizo su madre en 2005, recurrir a su condición de bonaerense "de cuna" -nació en La Plata el 16 de febrero de 1977- para pelear una banca. La Constitución lo habilita sin matices: puede, incluso, no fijar domicilio en la provincia y competir por el cargo. En 2005, Cristina de Kirchner fue candidata a senadora por Buenos Aires mientras estaba en los padrones de Santa Cruz.
Garré, como también Edgardo Depetri -cuya agrupación empapeló el AMBA con carteles que rezan "Máximo al Gobierno, Cristina al poder"-, entre otros dirigentes, deslizaron que la primera opción es Santa Cruz, su distrito. Pero no se descarta, llegado el caso, que esté en la boleta bonaerense.


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