17 de septiembre 2014 - 14:23

Máximo, un alfil equívoco que altera táctica de candidatos K

• LA APARICIÓN DE "EL PIBE" OBLIGA A LOS A PRESIDENCIABLES A RECALCULAR

Daniel Scioli programó un viaje a una feria automotriz en Alemania de la que vuelve hoy para continuar con su campaña permanente. Desde Fráncfort salió a “interpretar” a Máximo Kirchner para negar una re-reelección.
Daniel Scioli programó un viaje a una feria automotriz en Alemania de la que vuelve hoy para continuar con su campaña permanente. Desde Fráncfort salió a “interpretar” a Máximo Kirchner para negar una re-reelección.
 A Máximo Kirchner no lo convence ninguno de los ocho candidatos del peronismo K que se anotan como sucesores de su madre, la presidente Cristina de Kirchner. El hijo mayor se confesó la semana última, días antes de su bautismo de multitudes en el acto de La Cámpora en Argentinos Juniors.

En privado, Máximo K desconfió del malón de figuras que, con formatos distintos y matices, se declaran continuadores del modelo en 2015. Ninguno -reveló- garantiza la pureza y la profundización del ciclo que arrancó con Néstor Kirchner en 2003 y, al menos técnicamente, caduca en diciembre del año próximo.

La metralla hiere al octeto de autopostulados que comparten Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Julián Domínguez, Jorge Taiana, Agustín Rossi y Aníbal Fernández. Ese club tiene, a criterio de Olivos, una falla de origen: los certificados de candidato oficial los emitió el PJ nacional, una burocracia que Cristina de Kirchner subestima, al punto que no destinó 20 minutos de su agenda para recibir a la cúpula entronizada en mayo, hace casi medio año.

El "incidente Máximo", definición del kirchnerólogo Sergio Ranieri, sacudió a propios y ajenos pero desacomodó más a los satélites. En particular a los presidenciables del oficialismo, que se toparon con una sorpresa que los obligó a poner en revisión sus tácticas y recalcular sus hojas de ruta campañistas.

El estupor inicial fue aterrador. Los operadores de un candidato K que pulsea para desafiar a Scioli lo sintieron como fuego amigo porque el planteo hipercristinista de Máximo le achicó la cancha a los que se trajean como abanderados K.

"Máximo ordenó la interna de La Cámpora y buscó ponerse en el centro del kirchnerismo para desde ahí influir y resolver", leyó la jugada un protokirchenrista que, cercano a un candidato, advirtió que la aparición del hijo de la Presidente frena, al menos por un rato, la migración que se había iniciado hacia los candidatos.

El mensaje formal, sobre interpretado, es que la familia Kirchner, y por extensión La Cámpora, no le levantarán la mano a ningún candidato formal ni informalmente hasta el año próximo o, incluso, quizá no lo hagan. "¿Para qué vas a arreglar con un candidato que va a esperar que lo llame Cristina o Máximo?", aventuró un operador, no peronista, que se sienta en la mesa grande de Unidos y Organizados.

Una reacción clásica, en estas horas, fue probar los vínculos con el hijo de la Presidente y con la cúpula neocamporista. Las "charlas políticas" con Máximo aparecen, ahora, como un bien preciado al igual que los contactos con los espadones neocamporistas. Eduardo "Wado" de Pedro aparece como el más citado por los candidatos: actos con Scioli y un histórico vínculo con Randazzo. Andrés "Cuervo" Larroque aparece, en cambio, como el enlace de los postulantes menos PJ como Agustín Rossi y Jorge Taiana, orbitales de UyO, la mesa que comanda el diputado y CEO de La Cámpora.

De arranque, la irrupción de Máximo revitalizó el dispositivo K y amortiguó las quejas que caían sobre el neocamporismo, sobre todo por sectarismo y la idea, todavía latente, de que prefieren la derrota a ganar con un candidato que no tenga el ADN propio. A juzgar por lo que Máximo confesó la semana pasada, ninguno parece cumplir ese requisito primordial.

"Urribarri lucha como Máximo para que este modelo siga, no como otros candidatos...", dicen en el búnker del entrerriano que, junto a Domínguez, fueron los únicos precandidatos que fueron al acto de Argentinos. Al diputado de Chacabuco se lo agregó a la lista, profusa, de posibles sucesores de Jorge Capitanich en jefatura de Gabinete cuando este, en una profecía en loop, deje el cargo para volver a Chaco a pelear el sillón mayor de Resistencia.

A Scioli, el "incidente Máximo" lo atajó al pie del avión que lo llevó a Alemania desde donde, casi de inmediato, salió a interpretar que no había pretensiones reeleccionistas. Esa vez el gobernador no titubeó porque todas las tesis en torno de Máximo generan inquietud. A la de diputado por Buenos Aires y alcalde de Río Gallegos, y la inicial -pero luego negada- variable de heredero de su madre, ayer se agregó la opción de vice de la fórmula del FpV. "Eso significaría que no juegan a perder...", tradujo un dirigente que camina para instalar a un postulante K.

Desde Fráncfort, en Alemania, Scioli se autodefinió ayer como "el punto de encuentro entre todo el peronismo y el oficialismo", frase que revela que el gobernador/candidato entiende que se trata de dos espacios como diferentes, es decir que el kirchenrismo no es peronismo. Retomará su campaña con actos de gestión. Recalculando.

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