24 de marzo 2016 - 00:00

Mediodía familiar en San Telmo con parrilla

Michelle Obama almorzó ayer junto a sus hijas y su comitiva en la Parrilla del Plata de San Telmo, como parte de la actividad con agenda propia que desarrolló en el marco de la visita oficial de su marido a la Argentina.

Obama protagonizó esta mañana una actividad en el Centro Metropolitano del Diseño de Barracas junto a la primera dama argentina, Juliana Awada, tras lo cual llevó a sus hijas Malia y Sasha a degustar carne argentina a San Telmo.

Las Obama almorzaron en la parrilla ubicada en la esquina de Chile y Perú, en un salón que fue cerrado exclusivamente para una reunión que sumó a unos 25 comensales, entre funcionarios de la Casa Blanca y agentes del servicio secreto estadounidense encargados de su custodia.

Los visitantes fueron atendidos por los mozos del restorán con mejor domino del inglés (Gabriel y Mariano) y por el encargado del lugar (Daniel), que aprovecharon para sacarse fotos con toda la delegación que acompañó a Michelle, sus hijas y su madre.

El menú fue típico y todos probaron ojo de bife y medallón de lomo acompañado con ensalada y papas fritas. Para beber, además del agua y las gaseosas, pidieron los mejores vinos que ofrece la casa: Cadus Malbec y DV Catena.

Si bien Michelle Obama llegó al restorán pasadas las 13, los preparativos para el almuerzo comenzaron mucho antes. Bien temprano el dueño del local se enteró que parte de la delegación norteamericana pretendía almorzar ahí y a las 10 llegaron los miembros del servicio secreto para inspeccionar el salón en el que almorzaría la primera dama.

Persianas

Tras bajar las persianas del salón que sería utilizado y solicitar que fueran apagadas las cámaras de seguridad internas, comenzaron a llegar a la esquina de Chile al 600 una decena de móviles policiales y del servicio secreto de los Estados Unidos.

El operativo incluyó a cinco oficiales de la Policía Metropolitana, más de 15 de la Federal, 10 camionetas de la custodia norteamericana y un móvil de la brigada antiexplosivos.

La presencia policial generó el corte de la esquina de Chile y Perú y el amontonamiento de buen número de turistas y porteños que se acercaron para ver lo que ocurría en el salón contiguo al principal, en el que se seguía atendiendo al público en general con total normalidad.

Pasadas las 14, la comitiva norteamericana pagó una cuenta que estuvo alrededor de los $ 10.000 pesos -"más una "propina generosa", según uno de los mozos- y a las 14.18 Michelle Obama abandonó el salón para continuar con la actividad de su agenda oficial.

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