11 de marzo 2011 - 00:00

Mejor clima relativiza los efectos de La Niña en cultivos

El mercado de granos comenzará a centrar su atención en torno a las perspectivas productivas del hemisferio norte, una vez que la cosecha de los cultivos de verano se generalice en nuestra región.
El mercado de granos comenzará a centrar su atención en torno a las perspectivas productivas del hemisferio norte, una vez que la cosecha de los cultivos de verano se generalice en nuestra región.
El foco de atención del mercado de granos comenzará paulatinamente a concentrarse en torno a las perspectivas productivas del hemisferio norte, una vez que la cosecha de los cultivos de verano se generalice en nuestra región. El mejoramiento en las condiciones climáticas ha relativizado los efectos de la corriente de La Niña en esta región, y aunque la cosecha recién se inicia, el mercado comenzará a mirar lo que acontece, en términos productivos, en Estados Unidos y Europa.

El próximo informe de perspectiva de siembra en Estados Unidos mantendrá muy atento al mercado, y los datos que emanen de él generarán la próxima tendencia de precios en el corto plazo en Chicago. Este año resulta ideal para que se proyecten incrementos sostenidos de siembra en todos los cultivos, pues tanto el maíz como la soja, el trigo, el algodón y el resto de las semillas oleaginosas cuentan con una muy buena estructura de precios.

Habrá que ver, entonces, qué conducta definirán los productores norteamericanos, circunstancia que transcribirá este reporte, aunque la última palabra la tendrá el clima, que confirmará o no las proyecciones de este informe.

Una segunda mitad del mes de abril lluviosa demorará las tareas de implantación del maíz y podrá determinar cambios en la conducta de los farmers, del mismo modo que un clima ideal de siembra para maíz podría descontarle superficie de siembra a la oleaginosa.

La máxima actividad de siembra en el cinturón maicero estadounidense generalmente se manifiesta entre la segunda quincena de abril y la primera de mayo, aunque en la temporada anterior la actividad de siembra se completó en tiempo récord; los productores habían implantado la mitad del área correspondiente de maíz hacia el 25 de abril, finalizando esta actividad hacia finales de ese mes.

Monitoreo

Los aspectos productivos de la próxima campaña norteamericana serán monitoreados muy de cerca por todo el mercado mundial. Varios analistas de Chicago ya comentan que las alternativas productivas serán seguidas on line y que la plaza cuenta, ante esta expectativa, con un potencial de baja bastante limitado, hasta tanto no se perfile el escenario productivo en este país.

El debate en torno a los precios de los alimentos, iniciado a mediados de 2008 como consecuencia de la fuerte suba que se experimentó en ese momento, promete continuar en todo el curso del presente año. Y es que los precios globales de los alimentos volvieron a registrar un nuevo récord en el mes de febrero con una suba del 2,2% en relación con el mes de enero, de acuerdo con el índice que elabora la FAO y que pondera las cotizaciones de 55 commodities relacionados con la alimentación, siendo ésta la octava suba mensual consecutiva.

De acuerdo con este informe, el trigo tuvo una mejora del 58% en sus cotizaciones en Chicago en los últimos 12 meses, en tanto que el arroz en la misma plaza registró una mejora del 6,5%.

Este último guarismo impidió que el índice no registrase una suba aún mayor. El arroz constituye la base alimentaria de más de la mitad de la población mundial y la circunstancia que la mejora de sus precios no haya resultado ser muy significativa ha contribuido a que la suba de este índice de precios no haya sido sustancialmente superior a lo que efectivamente se registró.

La FAO señala que la creciente suba en los precios de los alimentos básicos ha contribuido a las violentas manifestaciones que tuvieron lugar en Túnez y Egipto; los precios mejoraron significativamente por culpa del mal clima reinante en Canadá, Australia y Rusia.

La suba del petróleo, como consecuencia de la crisis libia, también contribuye al alza de los alimentos, ya que los biocombustibles generados a partir del maíz o de los aceites vegetales se tornan más competitivos, encareciendo por el otro lado la producción de las cosechas como consecuencia de la suba en los combustibles y los fertilizantes.

Según la opinión de Abdolreza Abbasian, economista senior de la FAO en Roma, en la medida que los precios del crudo se mantengan elevados habrá una fuerte presión en las plazas granarias, principalmente en los precios del maíz, pero extendiéndose a otros mercados, pues no se ven señales de racionamiento en el mercado de cereales, lo cual aleja la posibilidad de una corrección en el corto plazo.

Lo cierto es que la creciente población mundial, asociada a mejores ingresos, la escasa disponibilidad de tierra arable, un lento crecimiento en los rendimientos unitarios por hectárea y los efectos del cambio climático global conforman un escenario en el que no se pueden predecir precios bajos en el mediano plazo.

Sin duda que éstas resultan ser muy malas noticias para los países más pobres del planeta, particularmente para los habitantes de los países que prácticamente utilizan la totalidad de sus ingresos para alimentarse, y particularmente aquellas naciones que no producen alimentos y deben necesariamente importarlos.

Según datos propios de la FAO, la oferta total de alimentos deberá crecer un 70% entre los años 2010 y 2050 para satisfacer la mayor demanda de proteínas que la población mundial incorporará a sus dietas.

Informe de Panagrícola

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