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Mejora en Ganancias depende ahora de nivel de actividad
• La Presidente decidirá según dos propuestas: una ortodoxa, otra keynesiana
Dos son los escenarios básicos que ideó el viceministro de Economía, Axel Kicillof, sobre el impacto fiscal y macro que tendrían sendos niveles de incrementos del mínimo no imponible. En uno el alza es menor al 20% y en otro superior. En uno el nivel pasa de los 5.792 pesos mensuales para los solteros y 7.998 pesos para los casados con dos hijos, a algo más de 6.900 y 9.600 pesos, respectivamente. En el segundo caso, el alza es mayor, y llega a los 8.500 para los solteros y a los 13.000 para los casados. En ambos casos en el cálculo hecho por los técnicos que trabajan con Kicillof se incluye la pérdida eventual de recaudación y un ensayo sobre cuánto se volvería a obtener vía incremento del consumo.
Precisamente en este punto surgen las diferencias entre distintos funcionarios. Por un lado, el ala algo más ortodoxa (todo lo ortodoxa que se permite el kirchnerismo) opina que la mejora en Ganancias no debe ser alta (incluso que debe ser menor al 20%), ya que 2012 es un año de restricciones fiscales y el sector público no puede perder, aunque sea un monto mínimo, ningún punto de ingresos tributarios.
La otra ala de funcionarios, más keynesiana, opina que la decisión debe tomarse una vez que haya avanzado el año, y lo más cerca posible a la liquidación de los salarios de julio. Para esa altura, el Gobierno ya debería tener una certeza sobre la profundidad del impacto de la crisis internacional sobre la economía interna, y si efectivamente la actividad manufacturera está en crecimiento leve, estancamiento o en caída. Según esta visión, la mejora en Ganancias vía una suba del mínimo no imponible sería de ayuda para sostener el consumo, ya que los sectores beneficiados serían precisamente los asalariados más dispuestos a consumir que a ahorrar. Así, vía una mejora en el poder adquisitivo, se podría sostener el nivel de actividad, al menos en sectores como alimentos, bebidas, productos de consumo masivo y, quizá, artículos electrónicos. Sería una solución similar a la que el primer Gobierno de Cristina de Kirchner aplicó entre 2008 y 2009 durante la crisis financiera y económica internacional, cuando apeló a una política de expansión monetaria y de apertura del crédito público para mantener cierto nivel de actividad en el mercado interno.
La decisión final dependerá de la Presidente, que esperaría hasta que evolucione la situación económica local e internacional para resolver la eventual suba del mínimo de Ganancias.
Según los cálculos actuales, y cuando se terminen de aplicar entre junio y julio los incrementos salariales pactados en las negociaciones paritarias abiertas para 2012, la cantidad de trabajadores en relación de dependencia alcanzados por el tributo superarían el 1,3 millón de personas, y podrían llegar al millón y medio. Para tener una idea del impacto, a fines del año pasado los alcanzados por el impuesto llegaban a las 800.000 personas.
Paciente, y hasta algo divertido, mira la situación Hugo Moyano. El camionero tiene en carpeta para cuando comience a negociar sus paritarias dentro de una semana un reclamo de aumento salarial del 30%, con un capítulo especial de reclamo de un pago extra de 3.000 a 4.000 pesos hasta fin de año a cuenta de lo que decida el Gobierno con Ganancias. Los empresarios del transporte se espantaron con el planteo y aseguraron que no pueden avalarlo porque se trata de un reclamo que Camioneros debe hacer al Gobierno. Moyano, agazapado, promete movilizaciones si la suba de Ganancias no lo satisface.


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