9 de abril 2012 - 00:00

Mendoza: bella conjunción naturaleza-arte

Fotografía de la serie del circo de Daniel Barraco, que junto con Cayetano Arcidiácono y Stella Benvenuto inauguran la temporada 2012 del mendocino Espacio de Arte «Killka».
Fotografía de la serie del circo de Daniel Barraco, que junto con Cayetano Arcidiácono y Stella Benvenuto inauguran la temporada 2012 del mendocino Espacio de Arte «Killka».
Mendoza - «Killka», una voz indígena que se traduce como «Portal de Entrada», es el nombre del Espacio de Arte inaugurado en 2006, perteneciente a la Bodega Salentein -Fundación Pom, de origen holandés. Una extraordinaria arquitectura de casi 5000 m2 en el majestuoso entorno del Valle de Uco coronado por las altas cumbres de los Andes.

Su colección permanente en continua expansión, bajo la curaduría de Sara García Uriburu, está integrada por obras de artistas argentinos consagrados de la segunda mitad del siglo XX. En el exterior hay imponentes esculturas de Pájaro Gómez, Jorge Gamarra, Nora Correas, Marta Minujín, Hernán Dompé, Bastón Díaz, Carlos Guinovart (Uruguay), Fausto Canner.

Las salas interiores exhiben una muy cuidada selección de obras pictóricas de Carlos Alonso, Carlos Gorriarena, Antonio Seguí, Rómulo Macció, Luis Benedit, Josefina Robirosa, Polesello, Stupía, Eduardo Hoffman, Luis Benedit, Marcia Schwartz, Eduardo Hoffman. Hay también una sala dedicada a pintura holandesa de los siglos XIX y XX así como las correspondientes a exposiciones temporarias.

Concurrimos a la inauguración de la primera exposición de la temporada 2012 dedicada a la fotografía. Organizada por Sara García Uriburu con la coordinación de Anabel Simionato, la muestra incluye fotos de los mendocinos Daniel Barraco, Cayetano Arcidiácono y Stella Benvenuto de Buenos Aires.

Entre las características comunes a los tres expositores, señalamos el tamaño de las obras que invita a acercarse y tener un íntimo diálogo con ellas. Evitan toda grandilocuencia y efectismo, la composición de las imágenes es, en general, producto de una mirada reflexiva pero su lectura no es críptica.

Stella Benvenuto debe su formación, entre otros, a Carlos Cañás y Jorge Demirjian. Además de la pintura se interesó por otras disciplinas: escultura, diseño de objetos, fotografía, con las que aborda temas vinculados a la naturaleza. Los backlights, transparencia iluminada por LED montada sobre aluminio, tienen al agua como leit motiv. Aparece en desérticas salinas, riachos pedregosos, su fluir bajo la vegetación, imágenes delicadas, de colores refinados que hace que la mirada vaya más allá del fragmento elegido. Benvenuto busca en la naturaleza la serenidad y el silencio, muy propios del arte taoísta.

El mendocino Daniel Barraco (1956) trabajó en Francia para «Le Monde»; en 1996 y 1997 obtuvo becas de la Fundación Antorchas y del Fondo Nacional de las Artes. Ha realizado más de 20 exposiciones individuales tanto en la Argentina como en el exterior y publicado varios libros con su obra fotográfica. Presenta una serie del circo en la que los personajes nunca sonríen, aborda el aspecto trágico que conlleva la trashumancia y la actuación en pequeños pueblos. Barraco pone el acento en los rostros melancólicos y en los falsos brillos de los atuendos que surgen en un clima sombrío, de negros profundos. Su cámara también registra la naturaleza revelando detalles a través de una lente neblinosa en la que se mimetizan cuerpos humanos o formas de animales. Como ya señalamos, una fotografía reflexiva.

Cayetano Arcidiácono (Italia 1942, vive en Mendoza desde 1950), de profesión ebanista, incursiona en la fotografía desde 1970 y en 1981 forma parte del Grupo Imagen junto a Barraco. Ha participado en diversos encuentros del Festival de la Luz, y obtenido importantes premios; fue finalista en el Salón Latinoamericano Petrobrás, en Buenos Aires Photo 2008 y recibió el Segundo Premio de dicho Salón en 2009. Arcidiácono puede pasar de los contrastes en blanco y negro y todas las gamas de los grises en tomas de la naturaleza al color sutil en imágenes arquitectónicas urbanas, al minucioso detalle de unas plantas a contraluz, a misteriosas y fantasmales imágenes envueltas en tules, que no son otras que los troncos de las vides protegidos del viento. Ante este paisaje detuvo su auto, hizo «click» y obtuvo un inesperado y cautivante resultado. Este artista utiliza su capacidad como testigo de cualquier cosa que se encuentre delante del objetivo, su registro ingresa en la inmensa reserva de imágenes que forman parte de su memoria visual.

Un lugar privilegiado trabajado duramente por el hombre, extraordinaria conjunción de naturaleza imponente, arquitectura y arte, resultado de la fascinación de un holandés que se enamoró de la Argentina y que Mendoza puede exhibir con orgullo.



* Enviada Especial

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