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“Mensalao”: el juicio, en su tramo crucial
Al concluir ayer una nueva fase del llamado «juicio del siglo», la mayoría de los diez magistrados de la Corte consideró probado que el PT, que en las elecciones de 2002 llevó al poder a Luiz Inácio Lula da Silva, «compró» la mayoría parlamentaria que las urnas le habían negado en esos comicios.
Según el fallo de la Corte, el PT se valió de recursos públicos para montar una red de corrupción que le permitió financiar campañas en forma ilegal y sobornar a por lo menos diez dirigentes de cuatro partidos, que luego influían en las votaciones en el Congreso.
En la audiencia celebrada ayer fueron declarados culpables tres antiguos dirigentes del Partido Progresista (PP), tres del Partido Laborista Brasileño (PDT) y uno del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
También otros tres del Partido Liberal (PL), extinto en 2006 y desde entonces convertido en Partido de la República (PR), que como las otras tres formaciones forma parte de la coalición que respalda la gestión de la actual presidenta, Dilma Rousseff, quien la heredó de Lula al asumir el 1 de enero de 2011.
Asimismo, en este capítulo la Corte declaró culpables de lavado de dinero a Enivaldo Quadrado y Breno Fischberg, dueños de la firma financiera Bonus Vanval, por la que pasaron muchos de los recursos desviados de la Cámara de Diputados y del estatal Banco do Brasil.
Algunos de los diez políticos también fueron hallados culpables de lavado de dinero y asociación ilícita, lo cual agravará las penas que les serán impuestas cuando acabe todo el proceso, que tiene un total de 37 acusados.
Concluido este capítulo, referido a la compra de votos en la Cámara de Diputados, la Corte comenzará el próximo miércoles una nueva fase, considerada la de más alto voltaje político, que sentará en el banquillo al exministro José Dirceu, al expresidente del PT José Genoino y al antiguo tesorero de esa formación Delúbio Soares.
Dirceu, uno de los personajes más respetados de la izquierda brasileña, fue uno de los «escuderos» de Lula durante toda su vida pública, y en el primer mandato del exsindicalista era considerado su «mano derecha» y «hombre fuerte» del Gobierno.
Desde su cargo de ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete) controlaba todos los resortes políticos del Ejecutivo y ha sido señalado por la acusación como el «jefe» e «ideólogo» de lo que la Fiscalía califica de «el más atrevido y escandaloso esquema de corrupción y desvío de dinero público que haya sido descubierto» en Brasil.
Ha sido acusado de corrupción activa, asociación ilícita, lavado de dinero y malversación, cargos que ha negado con vehemencia y que ha atribuido a una «conspiración política» de la «elite», que a su juicio «nunca toleró» que el PT haya llegado al poder.
Genoino, un exguerrillero comunista que participó en la fundación del PT en 1980, se desempeña actualmente como asesor especial del Ministerio de Defensa.
Era presidente del partido en la época de las denuncias y ha sido acusado de corrupción activa y asociación ilícita.
El extesorero Delúbio Soares responde por los mismos cargos que Genoino y es el único que hasta ahora ha asumido su responsabilidad, aunque la limita a recursos no declarados con los que se financiaron campañas del PT y de otros partidos, lo cual supondría solamente una infracción electoral, ya prescrita y ajena a la órbita penal.
Además de los diez políticos y los dos empresarios condenados ayer, el tribunal ya ha declarado culpables de diversos delitos de corrupción a otros diez de los 37 acusados en este proceso, con lo que el número de reos responsabilizados llega ya a 22.
Agencia EFE


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