21 de marzo 2016 - 00:00

Mercado cuentapropista, la gran apuesta de EE.UU.

La retórica revolucionaria del régimen castrista y su apego al control de la vida económica hundieron a Cuba en el atraso. Pero un vibrante sector de cuentapropistas comienza a abrirse paso.
La retórica revolucionaria del régimen castrista y su apego al control de la vida económica hundieron a Cuba en el atraso. Pero un vibrante sector de cuentapropistas comienza a abrirse paso.
La Habana - El emergente sector privado que se abre camino en Cuba está cambiando el paisaje del país, donde florece una clase emprendedora que contribuye, aun con limitaciones, a la modernización de una economía que intenta salir de su letargo y que está en el punto de mira de EE.UU. en su nueva política hacia la isla.

Consciente de la importancia de este sector como motor de cambios para la Cuba comunista del deshielo, el presidente de EE.UU., Barack Obama, mantendrá hoy un encuentro con representantes de esos emprendedores o pequeños empresarios cubanos que en la isla se denominan "cuentapropistas".

De hecho, el Gobierno estadounidense aprobó en el último año cuatro paquetes de medidas para relajar el embargo sobre la isla, que en general tienen el objetivo de mejorar el bienestar de los cubanos y alentar el desarrollo de ese sector autónomo.

"Quieren ayudar a que la economía cubana crezca, no sólo al 'cuentapropista'. Pero claro, yo por ejemplo, doy empleo a veinte personas y eso son veinte familias que viven de un salario que es mucho más elevado que lo que se paga en empresas estatales", explicó Niuris Higueras, propietaria del restorán Atelier, cuyo negocio creció un 50% desde el 17 de diciembre de 2014.

Higueras, una de las pioneras del "cuentapropismo" en la isla, asegura que aunque EE.UU. facilite a estos negocios la importación de equipamiento o bienes, dependerá del Gobierno cubano ampliar los espacios al sector privado.

Lo cierto es que desde que el Gobierno de Raúl Castro abriera los espacios a la iniciativa privada en 2010, uno de los pilares de sus reformas para actualizar el modelo socialista de la isla, suman ya medio millón los emprendedores que hicieron proliferar negocios que antes escaseaban como restoranes, cafeterías, hostales, gimnasios, salones de belleza o servicios de tecnología.

Cinco años después de ampliar las categorías para el trabajo por cuenta propia; hoy casi el 30% de la fuerza del trabajo en Cuba vive ya de la iniciativa privada si se suman los "cuentapropistas", los asalariados autónomos o los cooperativistas.

"Ese avance es muy importante para que la economía de Cuba siga progresando y el propio Gobierno cubano ya reconoce la utilidad de tener un sector privado", afirmó el embajador en funciones de EE.UU. en Cuba, Jeffrey DeLaurentis, quien admitió que "un amplio porcentaje" de las medidas aprobadas por su país en el último año "se dirigieron directamente a potenciar la iniciativa privada".

El diplomático indicó que el Gobierno estadounidense tiene su atención en ese sector porque es un "elemento muy importante para mejorar la vida de los cubanos y darles más espacios que les permitan tener un papel determinante en el futuro de Cuba".

Los propios emprendedores o microempresarios cubanos son conscientes de que al calor de su actividad germinó una especie de clase media, con un poder adquisitivo notablemente más alto, a la que no es extraño ver en restoranes o en supermercados de pago en divisa en los que hasta hace unos años sólo se veía a extranjeros.

"Que el 'cuentapropismo' constituye una clase social es algo real y el propio Gobierno comenzó a aceptar que existen clases. Hay una clase 'cuentapropista' con ingresos muy superiores, que no permiten hacerte millonario, pero sí vivir mucho mejor que el resto de la población", admitió Isabel Jacas, pequeña empresaria que tiene dos casas de renta, una en La Habana y otra en Varadero.

No obstante insiste en que esta nueva clase media también nutre la economía nacional, ya que gasta sus ingresos dentro del país: "Hacemos la compra en Cuba, salimos a cenar en Cuba y pagamos impuestos en Cuba", precisa.

Aunque siempre existieron, en este nuevo contexto las diferencias sociales se hicieron mucho más visibles, ya que todavía el grueso de los más de 11 millones de habitantes de la isla dependen de salarios controlados por el Estado que rondan los 20 dólares al mes.

"El 'cuentapropismo' no acentuó las diferencias sociales. El que era pobre en Cuba, lo sigue siendo ahora. Pero el trabajo por cuenta propia hizo más visibles esas diferencias", apuntó el economista del Centro de Estudios Económicos de Cuba, Omar Everleny.

Agencia EFE

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