Los 32.555 puntos de Merval son una muestra de un mercado que no reacciona, y sus señales son al menos confusas, y parece estar cada vez más selectivo y lejos de los valores alcanzados en enero de 2018 con máximos históricos superando los 35.000 puntos, el índice Merval nos deja un sabor un tanto amargo, el volumen de negocios es el gran ausente en los últimos escenarios, lo operadores se veían desconcertados ante la ausencia de órdenes en muchos activos.
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El índice Merval lleva una ganancia aproximada del 8%, y el Merval en dólares un 1,96%; difícil es el número si analizamos que la devaluación que se produjo del peso frente a la moneda norteamericana en el mismo período la caída es mayor, y aproximada al 5%; si bien el inicio de año fue por demás alentador, la caída posterior fue en principio excesiva.
Bueno desde lo fundamental el mercado no estaría con frentes más complicados con inconvenientes que ya conocemos como la inflación que está lejos de ceder a valores razonables y que está afectando la conformación de portafolios eficientes más allá de la vieja puja con el dólar que es nuestra moneda de reserva. Las sucesivas devaluaciones del dólar aparecen hasta como lógicas en los debates empresarios con argumentos que indican sobre la necesidad de una mayor competitividad simplemente, pero no habría señales tan desalentadoras relacionadas con la economía real. Los distintos actores estarían aceptando lentamente las nuevas reglas establecidas en materia impositiva para 2018 a pesar de faltar reglamentaciones en varios aspectos.
Analicemos un aspecto no menor, que tiene muchas especulaciones, que es el hecho de que nuestro país pueda ser reclasificado por Morgan Stanley Capital Internacional (MSCI) como mercado emergente; recordemos que el MSCI clasifica a los mercados en 3 categorías: mercados desarrollados, emergentes y de frontera, teniendo en cuenta factores relativos la estructura financiera del país y desarrollo económico, se evalúa el tamaño en términos de profundidad y amplitud y marco legal para el acceso y movilidad de los inversores extranjeros, esta calificación es similar a un dictamen referido a la calidad del mercado y cada mes de junio los mercados son evaluados por la entidad, la continuidad de las reformas y el desarrollo de políticas coherentes con los aspectos mencionados es vital para esta calificación.
El mercado energético argentino es una verdadera oportunidad para todos los inversores, sus acciones se han mantenido relativamente estables y se anuncian importantes inversiones en el sector, por lo que el mercado de capitales podría ser un excelente medio para el ingreso de capitales con ejes de transparencia. En los últimos días cobraron fuerza transcendidos de que el FGS de ANSES estaría desarmando posiciones en renta variable, lo cual no sería oportuno en este momento; desde distintos sectores se espera mayor prudencia para una medida de esta naturaleza.
Desde lo técnico, ahora está probando una resistencia de en 31.000 puntos, coincidente con el piso establecido por la media de 50 días y más allá los 31.600 con la de 9 días; ahora el mercado está frente a un nuevo esquema de soportes; tras las bajas semanales el mercado ingresó en un curioso movimiento lateral incluso perforando los promedios móviles sin señales concretas; el mercado podría apoyarse y entrar en una larga y lenta corrección, pero ante nuevas novedades cuyas condiciones están dadas podría iniciar un proceso de recuperación conforme lo que indica el triángulo. El inicio de un nuevo ciclo es probable en este nivel, dando inicio de nuevos conteos. El RSI muestra una notable estabilidad y neutralidad. Ahora el Estocástico luce neutral; también neutral con sus medias paralelas. El volumen fue el gran ausente, pero una corrección podría establecer un nivel de reacción para tener en cuenta.
El precio del petróleo es un importante determinante en el desempeño del mercado doméstico, desde la composición del índice Merval que naturalmente es "muy empetrolada", en cuanto a sus participaciones. por lo que el rendimiento del índice y el precio del petróleo tienen mucha una correlación. Ahora el petróleo subió a u$s62 el barril, pero el índice aún resta reaccionar. El mercado argentino padeció también el humor del mercado norteamericano, además de la incipiente guerra comercial iniciada y después el nuevo presidente de la Fed no agregó novedades en su discurso y los mercados que esperaban más continúan debatiéndose si serán 3 o 4 subas las que realizará la Reserva Federal en el año. Sin embargo, la tasa de 10 años empezó a retroceder lentamente y se alejó del máximo alcanzado de 2,95% lo cual trajo cierto alivio a los mercados emergentes, la volatilidad ante el aumento del costo del dinero en los EE.UU. sigue afectando el S&P 500 y el Dow Jones con la misma intensidad, y no se espera que nuevos anuncios cambien mucho las expectativas.
Si analizamos confianza por el índice EMBI, el riesgo-país depende de la volatilidad de las tasas en EE.UU. y encarece la deuda nacional en esa moneda, y en cierta medida se observa un alto nivel de correlación como lo muestra el grafico. Por tal motivo, la deuda argentina abrió con una fuerte baja y no logró recuperarse en toda la rueda. Los bonos en dólares tuvieron bajas en la parte larga de la curva de rendimientos. Entre los bonos en pesos se vio debilidad a lo largo de todas las curvas, con el mercado viendo qué sucede con la pasada emisión y a la espera de lo que suceda con las intervenciones del BCRA en el mercado cambiario, que estaría buscando estabilizar el dólar en estos valores.
La gran puja de esta semana será nuevamente entorno al comportamiento de las tasas; en particular la vista estará centrada en la próxima licitación de Lebac, donde el Banco Central enfrenta vencimiento por cerca de $500.000 millones, lo que representa el 40% actual del stock en circulación; es probable la decisión de mantener la tasas de referencia y establecer una pausa para definir el rumbo del mercado de dinero en nuestro país; el público inversor espera que la curva de tasas tienda a estabilizarse y ser más lineal ya que su pendiente negativa sólo podría ser útil como factor para detener una escalada del dólar.
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