7 de septiembre 2009 - 00:00

Mercados: se acaba auge por los bonos en pesos

Martín Redrado
Martín Redrado
La euforia por los bonos en pesos parece haberse agotado. Cuando llegan a las alturas se desploman para recomenzar la historia. Están condenados a fuertes subas y bajas con escasos negocios.

Esto es así porque desde que el INDEC fraguó las mediciones del costo de vida, comenzó a agonizar el mercado de capitales. El golpe de gracia se lo dio la estatización de los fondos de las AFJP.

Creer que el FMI no va a impugnar la acción del INDEC, antes de avalar el retorno de la Argentina al mercado internacional de capitales, es desconocer la realidad.

Los inversores, que son los que se juegan su dinero al analizar los movimientos del Gobierno argentino, descreen que sea exitosa cualquier gestión con el FMI si no se sincera el INDEC.

Manipulación

El organismo multilateral no va a avalar al instituto estadístico que no sólo destruyó al mercado de capitales, sino que con sus mediciones del costo de vida violó todas las reglas de emisión de los bonos del canje de la deuda. Los que aceptaron la quita del 70% se encontraron dos años después con otra pérdida de valor porque el Gobierno decidió manipular los índices por los que ajustaban los bonos. Es impensable que el FMI no exija que esta situación se corrija.

Por esta razón, los bonos en pesos tienen su destino limitado. Por caso, el precio más alto que alcanzaron los Discount en pesos en 2009 es la mitad de lo que valían en enero de 2007, el último mes en que el INDEC fue un organismo creíble.

El viernes se debilitó la suba de bonos y para hoy no tienen estímulos para retomar el sendero de alzas.

No ocurre lo mismo con los bonos en dólares que a pesar de ser los títulos de renta más alta del mundo, lo que significa que también son los de más riesgo, siguen una lógica.

Rentabilidad

Hoy los inversores dicen que para tener un bono argentino en dólares, debe haber una renta de entre un 18% y un 20%. Esto es lo que brindan el Boden 2012, el 2013 y el 2015, por eso concentran la mayor cantidad de negocios del mercado de renta fija.

Se convirtieron en una buena alternativa a los dólares, porque garantizan un buen retorno. Si las negociaciones con el FMI fueran creíbles, los bonos en dólares subirían más y su tasa de retorno sería inferior porque significa que bajó el riesgo.

De todas maneras, tienen territorio para recorrer y avanzar. A diferencia de los bonos en pesos, están atados a lo que pase en el mundo, más que al mercado local.

En tanto, el mercado cambiario languidece, bajo la atenta mirada del Banco Central, que comanda Martín Redrado. Cada vez tiene menos clientes. El público está ausente, y eso se nota en los valores del dólar marginal, que no supera $ 3,87, un centavo arriba del dólar de las casas de cambio, y ésa es una brecha mínima que indica que por ahora el mercado no cree que haya una suba notable de la moneda de Estados Unidos.

Como los argentinos saben qué hacer en estos ciclos, especulan con las opciones en pesos o con los bonos en dólares. Más adelante tomarán las ganancias para retornar al dólar que siempre es el punto de encuentro cuando la política económica no da respuestas.

Dejá tu comentario