Al comienzo de la reunión de los 28 jefes de Estado, Tsipras señaló que existe una "contradicción" entre el nivel político en el que se busca una solución y el nivel de representantes de las instituciones acreedoras de Atenas, "que agitan tarjetas rojas". "Debe resolverse porque impide progresar", dijo, según un comunicado del Gobierno griego.
"Los griegos deben demostrar que hacen las reformas que son esperadas de ellos y Europa debe poner a disposición de Grecia los medios financieros para cumplir con los compromisos", dijo por su parte Hollande, mientras que Merkel advirtió que Atenas "no debe esperar una solución, ni ningún hito", puesto que "está bastante claro que ni hoy en Bruselas ni el lunes en Berlín podemos esperar la solución al problema griego".
Tsipras respondió a la seguidilla de declaraciones señalando que es necesario que las iniciativas de la Unión Europea "respeten tanto la democracia como los tratados", para dejar atrás la crisis y avanzar hacia el crecimiento.
Previo a la cumbre, el primer ministro griego pidió una reunión, que se concretó anoche, con los líderes de Alemania, Francia y las principales entidades de la UE para abogar por que se le permita a su Gobierno aumentar los fondos a corto plazo para mantenerse a flote.
Merkel enfrió cualquier expectativa insistiendo en que las decisiones están en manos del eurogrupo (formado por los ministros de Finanzas, el Banco Central Europeo y el director del propio grupo). "No esperen una solución, no esperen un avance mayor. No es el ambiente correcto", afirmó a la prensa.
Fuentes de la eurozona informaron ayer que el presidente del BCE, Mario Draghi, le transmitió a Tsipras un duro mensaje: "Vuelva al trabajo, no nos critique todo el tiempo, adhiérase al acuerdo del 20 de febrero y no espere que proporcionemos ninguna financiación puente" mientras no se haya negociado la lista de reformas.
| Agencias AFP, EFE y Reuters |


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