La rueda de ayer tendió a corporizar que el indicador de Buenos Aires está respirando de su propia atmósfera bursátil, totalmente distinta a la que están soportando en estos días los mercados del mundo. Salvo un par de excepciones -de Europa-, desde la melancolía que invadió el Dow Jones hasta la dura actualidad del Bovespa y terminando en los de Asia todo recuento fue a pérdida, solamente pendiente de los matices en cada índice. Wall Street -presionando, según costumbre- repite en estas ruedas el mismo mensaje: temor a que en septiembre la Fed varíe su política. Y ayer tuvo un costo similar al anterior, con un 0,31% de baja. Europa entre la suba del 0,5% en Madrid -el mejor del año, entre ellos- y la baja notoria de Londres, con el 1,41%. La nota del día fue el Nikkei, caída del 4%, con Shanghái el 0,7%. Y el Bovespa arañando lo neutro, con el 0,05%. Igual que el martes, tierra desértica, donde el Merval igual plantó una flor con suba muy firme del 2,2%, tocando 3.465 de mínima -máximo en 3.551- con cierre en 3.546. Total de 47 papeles con alzas por 18 en baja, con muchos títulos dando espectáculo con su ritmo de avance. Algunos líderes superando el 5% de alza o quedando muy cerca de ello, solamente con dos bajas: YPF y PESA, pero lo más destacable de la fecha fue el gran salto dado en el volumen general, que alcanzó los $ 70 millones (donde Tenaris llevó $ 17 millones, más de $ 10 millones G. Galicia, superando los $ 8 millones TECO y Siderar). Total prescindencia del mal clima exterior, el Merval saca gran partido en la semana para colocar más distancia en el año respecto de los demás. Movido, intenso, emocionante. La Bolsa, al ataque.
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